El desgarro muscular o rotura fibrilar está entre las lesiones más frecuentes en el deporte, especialmente en aquellos que por sus propias características exigen una explosividad muscular, como el fútbol, el baloncesto o el atletismo. Además de un correcto y rápido diagnóstico y un trabajo multidisciplinar de los profesionales de la salud (médicos del deporte, traumatólogos, fisioterapeutas, titulados en educación física), la infiltración de plasma rico en factores de crecimiento es un complemento idóneo para lograr la recuperación del deportista con un desgarro muscular o rotura fibrilar. En este artículo te explicaremos por qué.

Hay que tener en cuenta que el tejido muscular es el más abundante en el organismo. Representa entre el 30 y el 50% del peso corporal. Muchos gestos comunes exigen la rápida contracción de las fibras que forman el músculo, que se rompen. Las fibras son células muy largas, que pueden medir hasta 30 centímetros. Entre las fibras musculares están las llamadas fibras biarticulares, que atraviesan dos articulaciones. Son las que están sometidas a más esfuerzo y presentan mayor riesgo de desgarro muscular. Es el caso, por ejemplo, de las fibras de los músculos isquiotibiales, como el bíceps femoral. También el recto anterior o los gemelos pertenecen a esta categoría.

A la rotura fibrilar se le llama también desgarro o tirón y la sensación es parecida a la de una pedrada. Son desgarros de esfuerzo, aunque también se puede producir roturas por traumatismo. Son muy frecuentes las roturas de fibras en isquiotibiales y en sóleo, pero no son las únicas.

La intervención ante desgarros musculares

Obviamente, cualquier lesión supone un contratiempo para el deportista. Una rotura o desgarro muscular disminuye la capacidad funcional y obliga a detener la actividad deportiva durante un tiempo variable en función de la gravedad. Además, los desgarros presentan un problema añadido: tienen una elevada tendencia a reproducirse. A ello se añade que la zona se repara con menos elasticidad, con tejido fibroso no funcional, lo que facilita las recaídas.

Para la recuperación, la primera clave pasa por realizar un buen diagnóstico mediante ecografía, que permita valorar daños de manera precisa, localizarlos y determinar la extensión. Una vez conocido el diagnóstico y la gravedad de la rotura (fibrilar, parcial o total), el tratamiento convencional durante décadas ha sido el conocido como RICE, por las siglas en inglés de reposo, hielo, compresión y elevación.

Sin embargo, en este artículo te explicamos en detalle cómo es posible ir más allá de los tratamientos habituales ante un desgarro muscular. En primer lugar, es clave individualizar cada tratamiento. Como señala Juan de Dios Beas, especialista en medicina del deporte y asesor de calidad en Clínicas Beiman, «no todas las lesiones son iguales». Lo que a un paciente puede serle muy útil, puede no servir para otro.

Los desgarros presentan un problema añadido: tienen una elevada tendencia a reproducirse

En segundo lugar, es importante realizar un adecuado trabajo multidisciplinar, basado en la distinción entre las cuatro fases de recuperación (inflamatoria, regenerativa, de estimulación celular y de remodelación), lo que garantiza una mejor y más rápida recuperación.

A partir de estas claves, existen técnicas avanzadas de rehabilitación que van a mejorar la calidad de la curación. Es el caso de la diatermia, que mejora la cicatrización y aumenta la aceleración del metabolismo, o la aplicación del láser de alta potencia. Y entre los deportistas de alto rendimiento es común también la infiltración de plasma rico en factores de crecimiento,

Desgarro muscular: ¿Qué es y cómo funciona Endoret® (PRGF®)?

Endoret® (PRGF®), reconocido como medicamento por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, es una tecnología que permite la obtención de plasma enriquecido a partir de la extracción de sangre del propio paciente, y que ofrece excelentes resultados en la recuperación de dolores de espalda, del cruzado de la rodilla, de las lesiones de tendón y de la osteoartrosis.

Como explicaba en este artículo sobre medicina regenerativa el especialista en medicina del deporte Dr. Omar Ortiz, la infiltración de factores de crecimiento autólogos (es decir, generados por el propio paciente) produce una serie efectos biológicos como la proliferación y diferenciación celular, la generación de vasos sanguíneos (angiogénesis) y la migración de las células que requieren regeneración (quimiotaxis). «En otras palabras, se inician procesos para reducir la inflamación, iniciar la formación de tejido nuevo, la cicatrización, la reparación de tejidos, o la curación de ligamentos, músculos, piel, etcétera».

Endoret® (PRGF®) aplicado a desgarros musculares

Por esta razón, Jaime Rivas, de BTI Biotechnology Institute, la empresa responsable de Endoret® (PRGF®), explica que el tratamiento con plasma rico en factores de crecimiento va más allá de facilitar la reparación del tejido dañado. «Endoret RPGF busca acelerar y mejorar la regeneración tisular», señala. «En este caso, es más importante regenerar bien antes que regenerar más rápido, para no volver a romperse».

Los autores de un estudio titulado Aplicación de factores de crecimiento autólogo en la curación del músculo esquelético concluyeron que la infiltración guiada del plasma rico en factores de crecimiento en el músculo dañado «mejora la curación y, por tanto, la recuperación funcional». El estudio confirmó que las plaquetas tienen propiedades curativas que van más allá de su conocida función el proceso de homoestasis.

La infiltración guiada del plasma rico en factores de crecimiento en el músculo dañado «mejora la curación y, por tanto, la recuperación funcional»

Este tratamiento facilita la regeneración «ordenada» de las fibras dañadas, según detalla Rivas, por eso es óptimo para el tratamiento del desgarro muscular: «Su característica dinámica tipo scaffold hace que las células se puedan posicionar de manera organizada». El scaffold permite que las células se reorganicen y proliferen produciendo tejido funcional.

El tratamiento es ambulatorio, sin anestesia, y se realiza lo antes posible, puesto que el primer paso es retirar el hematoma, cargado de citoquinas proinflamatorias. Una vez que se retira se sustituye por PRGF. «Infiltramos un líquido, que va a gelificar en el lugar de la lesión», ilustra el experto.

Gracias a la retirada del hematoma y la mejora en la regeneración del tejido, se produce una regeneración tisular que va más allá de la mera reparación del tejido, minorando el riesgo de recaída que suele asociarse a los desgarros musculares. Esta es la razón por la que muchos deportistas profesionales recurren a la tecnología Endoret® (PRGF®).

Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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