Dentro de la campaña #12meses12deportes en salud+deporte y Clínicas Beiman, este octubre celebramos el mes dedicado al baloncesto. Te hemos contado siete beneficios de practicar el deporte de la canasta, y también el extraordinario caso de Asier de la Iglesia, el primer debutante en la Liga ACB que padece esclerosis múltiple. Hoy queremos explicar las principales lesiones que sufren quienes practican baloncesto. Hemos hablado con Juan José Gil, especialista de Clínicas Beiman en Cirugía Ortopédica y Traumatología y experto en patología del miembro superior y nervio periférico, y con Sergio Tejero, especialista en Traumatología y cirugía del pie, y coordinador de la Unidad de tobillo y pie en Clínicas Beiman.

El doctor Gil explica que, contrariamente a lo que podría esperarse, las lesiones que afectan al miembro superior en baloncesto son mucho menos frecuentes que las de miembro inferior, y sólo alcanzan en torno al 12% del total. Por ejemplo, a pesar de la elevada demanda funcional a la que se someten codos y hombros en jugadores de baloncesto, las lesiones en estas localizaciones son poco frecuentes, según señala el especialista.

Sin embargo, hay una serie de percances que merecen ser tenidos en cuenta de manera específica. Así, las fracturas en los dedos de la mano son las más frecuentes para un jugador de baloncesto, al margen de las de los huesos nasales y las fracturas por estrés. Generalmente se producen durante las acciones de defensa y la pugna en los rebotes. Un choque o golpe con el dedo en mala posición puede producir la fractura.

Lesiones en las manos de los jugadores de baloncesto

1. Lesiones en la articulación interfalángica proximal, que pueden ser lesiones ligamentosas, tendinosas y fracturas intraarticulares. Para que quede claro, hablamos de la articulación de los dedos más próxima a los nudillos. Ésta es una de las articulaciones más frecuentemente luxada en el ser humano, y su exposición en un deporte como el baloncesto incrementa el riesgo.

2. En la articulación interfalángica distal generalmente se producen lesiones del tendón extensor terminal, del tendón del flexor profundo de los dedos y fracturas-luxaciones.

3. El doctor Juan José Gil señala que en el pulgar se pueden producir fracturas en la base del metacarpiano y lesiones del ligamento colateral cubital de la articulación metacarpofalángica. Esta lesión es también frecuente en otros deportes donde se recibe con las manos la pelota, como puede ser el balonmano.

4. Poco conocidas pero relativamente frecuentes son la lesiones que se producen cuando la mano choca con el aro o con los soportes que lo unen al tablero. “Esto puede producir determinadas laceraciones que en ocasiones pueden revestir cierta gravedad por afectación de tendones, vasos o nervios de los dedos”, advierte el doctor.

Para todos estos casos de fracturas, el doctor Gil señala que el tratamiento dependerá de la gravedad. Sólo en las lesiones más graves se optará por un tratamiento quirúrgico, que requerirá de un posterior trabajo de recuperación y fisioterapia. Para el resto, se optará por un tratamiento conservador.

5. “Una lesión más típica de otros deportes como los de raqueta, pero que también es frecuente en baloncesto, es la que se produce sobre el tendón del músculo extensor cubital del carpo (ECU)”, señala el experto. Esta lesión se produce como consecuencia de la repetición de movimientos de flexión y extensión de la muñeca. El resultado es que puede producirse una inflamación del tendón que genere dolor en la región dorsal y cubital de la muñeca.

Este tipo de lesiones pueden no ser invalidantes pero afectan al rendimiento del jugador. El tratamiento es multidisciplinar: aplicación de fisioterapia, antiiinflamatorios y, en ocasiones, determinados tipo de férulas durante los periodos de descanso.

Juan José Gil comenta que eventualmente se puede recurrir a una infiltración de la región peritendinosa, y advierte: “Una tendinitis no tratada puede terminar al final de la temporada con una tendinopatía de mayor gravedad que puede afectar a la estabilidad e integridad del tendón”. Finalmente, el tendón podría luxarse, subluxarse o incluso romperse.

El tratamiento de este tipo de “inestabilidades” puede ser inicialmente como el de la tendinitis pero si no resultara efectivo, “habrá que pensar en la baja del jugador durante dos o tres meses e incluso programar la estabilización mediante técnicas quirúrgicas al término de la temporada”.

6. Aunque excepcionales, “dada la extrema gravedad y limitación que producen”, el doctor Gil menciona expresamente las lesiones del plexo braquial, dado que atiende una consulta de referencia nacional en esta patología. “En todas las que he atendido se produjo un traumatismo cuando el jugador entraba a canasta con los hombros en máxima flexión, dejando expuesta la región de la axila a posibles golpes con el jugador del equipo contrario”, explica. En su mayoría se tratan con fisioterapia si bien en algún caso fue preciso someter al paciente a alguna intervención quirúrgica para acelerar la recuperación.

7. Una lesión frecuente en el baloncesto: rotura de ligamentos

Además de lesiones específicas de miembros superiores, los jugadores de baloncesto están también expuestos a lesiones en el tren inferior. Así, e igual que ocurre con las lesiones en el fútbol, la rotura de los ligamentos de la rodilla son una lesión frecuente. Como explicaba aquí el doctor Sergio Tejero, se trata de lesiones recurrentes en todos los deportes de arranque, frenada y, en el caso del baloncesto, pivotaje, en los que se clava la rodilla y se produce un giro del cuerpo. “Lo veo mucho de deportes como el baloncesto. Muchísimo, porque es todo pivotaje sobre la rodilla”, admite el doctor.

Hay cuatro ligamentos importantes en la rodilla, cuya función principal es dotar de estabilidad a la articulación: colateral medial interno, colateral externo, cruzado anterior y cruzado posterior. De ellos, el cruzado anterior y el colateral medial interno están especialmente expuestos a la rotura, tal y como explica el doctor Tejero. “El colateral medial interno cicatriza bien sin operar, pero el cruzado anterior no cicatriza bien porque está dentro de la articulación y tiene su propia sinovial”, ilustra el doctor.

Rotura del ligamento cruzado anterior: ¿Qué va a ser de mi rodilla?

Esta lesión requiere siempre de intervención quirúrgica si se quiere volver a practicar un deporte de arranque y frenada, como el baloncesto. El doctor Tejero advierte de que aunque los ligamentos no duelan, “hay que recuperarlos porque la rodilla no va a funcionar con suficiente estabilidad y se van a romper los meniscos”. Con los ligamentos rotos, la rodilla queda desprotegida de mecanismos estabilizadores y “se van rompiendo las estructuras de amortiguación, como los meniscos”, lo que a largo plazo también deteriora el cartílago articular.

Actualmente, la técnica que se utiliza en prácticamente todas las intervenciones quirúrgicas es la sustitución del ligamento, bien utilizando tendón del deportista (normalmente procedente de los isquiotibiales o de tendón rotuliano) o recurriendo a un banco de tejidos. El tiempo de recuperación post-cirugía es de seis meses, pues requiere un trabajo de fisioterapia específico para ganar rango de movilidad y fuerza en cuádriceps e isquiotibiales.

8. El esguince de tobillo, pesadilla del jugador de baloncesto

Por último, no podemos cerrar este artículo sin hacer referencia a otra pesadilla de cualquier deportista: los esguinces de tobillo. Basta caer mal tras un salto para que se produzca una torcedura, con el resultado de que deberás parar la actividad deportiva al menos durante un par de semanas.

Como comentaba el doctor Sergio Tejero en este completo artículo, casi el 30% de las lesiones deportivas son un esguince, que también en un 30% de los casos puede producir secuelas, al dañar los ligamentos mediales o laterales en el caso de que la torsión sea lo suficientemente intensa. Si los ligamentos se rompen puede generarse una inestabilidad crónica.

Sergio Tejero, especialista en tobillo: “Hasta el 30% de los esguinces puede dejar secuelas”

La mejor receta contra todo esto es hacer una buena recuperación, que hoy ya no pasa por una inmovilización prolongada, sino por un tratamiento funcional que implica “reposo, elevación, compresión y frío local en una primera fase para posteriormente hacer carga precoz con vendaje funcional o uso de una tobillera que limite sólo el movimiento del ligamento lesionado. A todo ello debe acompañarle una fisioterapia precoz para potenciar los músculos peroneos  la propiocepción”.

Las lesiones que más afectan al jugador de baloncesto: dedos, rodilla y tobillo
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Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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