Antes de recaer de sus molestias en su pie izquierdo Pau Gasol acababa de fichar por Milwaukee Bucks y tenía en mente disputar el Mundial de China con España. Después de una etapa algo frustrante en los Spurs, parecía de vuelta a la senda de la victoria. Era candidato al anillo de la NBA y a ganar el Oro del Mundial. De hecho, España logró el título. Sin embargo, Gasol no estuvo en lo más alto del cajón en Pekín, sino recuperándose de una fractura del hueso navicular del pie izquierdo. La lesión de Gasol tiene un pronóstico incierto.

Acaba de suspender su contrato con Portland Trail Blazers, con los que no ha llegado a jugar. Desde comienzos de la pasada temporada, cuando se conoció la lesión de Gasol, los plazos previstos de recuperación se han ido alargando. Desde noviembre de 2018 ha jugado 19 partidos. Ahora su objetivo es recuperarse y disputar los Juegos Olímpicos de Tokio, pero el pívot de Sant Boi ya ni siquiera descarta retirarse, según han informado algunos medios.

En salud+deporte ya dedicamos un artículo a analizar la fractura del hueso navicular (aquí), la lesión de Gasol. Se trata de una lesión no muy común, difícil de diagnosticar y tratar, y especialmente grave si no se trata a tiempo. Hoy preguntamos a los especialistas sobre el proceso de recuperación y por qué se está alargando.

La lesión de Gasol: en qué consiste la fractura del navicular

El hueso navicular, también conocido como escafoides tarsiano, está en la parte media del pie. Su función es, precisamente, la de soportar mucha carga, que se incrementa al caer después de un salto. El doctor Guillermo Lafuente, podólogo, experto en biomecánica y profesor en la Universidad de Sevilla, utiliza un símil arquitectónico. «Si lo comparamos con un arco o bóveda, este hueso es la clave, está en el centro del arco y soporta y cargas y tensiones de un lado y otro. Es la pieza que recibe todos los impactos del talón y de la parte delantera del pie».

«Si lo comparamos con un arco o bóveda, este hueso es la clave, está en el centro del arco y soporta y cargas y tensiones de un lado y otro».

La recepción de impactos continuados, amortiguando la caída, puede generar pequeñas microrroturas. Y estas microrroturas, finalmente, pueden acabar provocando la fractura del hueso por estrés. Evidentemente, un deporte en el que el salto es un gesto esencial es más proclive a generar esta lesión. Es lo que se llama «estrés mecánico». «Ocurre cuando tienes una estructura ósea sometida de forma repetitiva a una repetición, fuerza o vibración», detalla el doctor Lafuente.

Cuando finalmente ocurre, la fractura se puede clasificar en tres tipos, según el doctor Sergio Tejero, especialista en medicina del deporte y cirugía del tobillo y pie, traumatólogo y coordinador de la Unidad de tobillo y pie en Clínicas Beiman:

  • Tipo uno, en la que no se ha producido la fractura completa. Esta fractura puede recuperarse con un tratamiento conservador, con una férula.
  • Tipo dos, cuando la fractura se adentra más en el hueso.
  • Tipo tres, cuando lo atraviesa de dorsal a plantar.

La lesión de Gasol es difícil de diagnosticar

Ahora bien, como insiste el doctor Tejero, la fractura del navicular presenta un problema asociado al diagnóstico. El síntoma más claro es el «dolor sordo» en esfuerzos de alta intensidad, inhabitual en otras fracturas. Por eso, esta fractura suele confundirse con una tendinopatía. Además, la fractura del navicular sólo se detecta con un TAC. «Si no se hace el TAC estamos retrasando el diagnóstico», advierte el doctor.

Cuando aparecieron los primeros síntomas, Marca informaba de que no parecía ser un problema grave. «Todo apunta a que su ausencia se debe a la precaución». Esto explica que, aunque Gasol sufriera las primeras molestias a principios de noviembre de 2018, la fractura por estrés no se diagnosticara hasta el 29 de noviembre de 2018. Recayó cuando intentó regresar, 12 partidos después, y fue entonces cuando los médicos diagnosticaron la fractura.

El doctor Tejero comenta que en su práctica debe operar con relativa frecuencia a atletas que sufren una fractura del navicular con la que han seguido practicando deporte infiltrados. «Hay pacientes que van directamente al fisioterapeuta. No se recuperan y a los meses vienen al traumatólogo y al final hay que operar», lamenta.

Por eso, enfatiza la importancia de acudir a un especialista cuando se observen los síntomas. «El tratamiento correcto es diagnosticarlo de inicio, y eso no lo puede hacer fisioterapeuta. Si no se hace, estas lesiones curan mal».

Una lesión difícil de tratar

Tras constatar que había lesión, Gasol estuvo de baja indefinida. Sin embargo, regresó pronto. A principios de enero de 2019, estaba de vuelta a las canchas y el 3 de marzo fichó por Milwaukee Bucks. Una semana después volvió a sentir molestias y ya no volvió a jugar. El 9 de mayo fue operado.

La pregunta es obvia. ¿Hubo precipitación en su regreso? Ni el doctor Tejero ni el doctor Lafuente se atreven a valorar el caso concreto sin toda la información. En todo caso, ambos coinciden en apuntar a un factor que dificulta la recuperación de la fractura del navicular: la escasa vascularización de ese hueso. «Tiene el aporte de la sangre que necesita, pero si se lesiona la recuperación es más complicada», comenta el doctor Lafuente.

Además, los expertos apuntan varios factores que pueden retrasar la recuperación:

  • El peso. «En un cuerpo con ese peso, si se hace un diagnóstico tardío de semanas, ya acumulamos un retardo en la consolidación», dice el doctor Tejero. Pau Gasol pesa 113 kilos.
  • La edad. Cuanto más joven es un deportista mayor potencialidad de cura tiene.
  • Lesiones anteriores en la misma zona, que puedan haber causado degeneraciones en las articulaciones. Gasol se fracturó el quinto metatarsiano del pie izquierdo en la semifinal del Mundial de 2006 ante Argentina.
  • La tendencia entre algunos deportistas de élite de intentar evitar el quirófano, pensando que puede retrasar su regreso a la competición. «En la fractura de estrés es al contrario», advierte el doctor Tejero. El retraso en operar tiene consecuencias. «No es lo mismo una fractura fresca, en agudo, que otra que ya se ha convertido en una pseudoartrosis, que no ha consolidado. La técnica es diferente: hay que aportar injerto y eso conlleva mayor daño».
  • La propia mecánica del deporte, con unos gestos muy exigentes con ese hueso. «Cuando cae el peso desde la tibia, el astrágalo, además de transmitir la fuerza hacia adelante y al navicular, tiene un efecto de aproximación al otro pie, y se generan fuerzas compresivas y por torsión. Eso es difícil de recuperar», ilustra el doctor Lafuente. «Si no funciona bien se produce una artrosis que es incompatible con el deporte de alto nivel», completa el doctor Sergio Tejero.

La lesión de Gasol es difícil de recuperar

El doctor Tejero resume muy gráficamente la incertidumbre con este tipo de lesiones. «Es una lesión muy puñetera». En principio el tiempo de recuperación estimado es de cuatro o cinco meses. Es el tiempo que el hueso debe pasar en descarga para consolidarse. Si se ha producido un retraso en el diagnóstico, puede ocurrir que la fractura no consolide, que consolide parcialmente, o que no pegue definitivamente. Entonces se produce una artrosis que puede acabar con una carrera deportiva.

«Es difícil que esto se recupere sin algún defecto óseo permanente, no digo secuela», concluye el doctor Lafuente.

La recuperación pasa por el reposo, a lo que el podólogo añade un elemento que puede ser esencial. Una plantilla diseñada a medida (tras un adecuado análisis biomecánico y de la pisada). Se trata de «ponerle un andamio» resistente y que acomode el hueso. De esta forma, se trata de evitar que sufra las fuerzas de compresión. De hecho, es probable que Gasol ya utilizara una plantilla biomecánica para mitigar el estrés del hueso. Por eso es tan importante realizar un estudio de la pisada.

A esto se pueden añadir tratamientos complementarios del reposo, como el control del calcio y de la inflamación o la magnetoterapia. Algunos medios han apuntado también la posibilidad de que Gasol recurra al tratamiento celular, del que te hemos hablado en varias ocasiones en salud+deporte.

«Es difícil que esto se recupere sin algún defecto óseo permanente, no digo secuela», concluye el doctor Lafuente. Lo que está claro es que Gasol, que está consultando a especialistas de Estados Unidos y España, pondrá todo de su parte para regresar a las canchas y poder colgarse otra medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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