El deporte está repleto de historias anónimas dignas de ser contadas. Una de ellas es la de Asier de la Iglesia, un guipuzcoano que compagina su trabajo en la línea de montaje de un taller con el hobby de jugar al baloncesto. Lo hace de manera semiprofesional en la Liga EBA defendiendo la camiseta del Ordizia-Basoa Banaketak. Sus números (17,3 puntos, 13,4 rebotes y 28,6 de valoración esta temporada) le han hecho destacar en la categoría, pero si hay algo que convierte su historia en extraordinaria es que De la Iglesia tiene esclerosis múltiple diagnosticada desde hace seis años.

Este fin de semana, el ala de Zumárraga (Guipúzcoa) ha hecho historia al ser el primer jugador con esclerosis múltiple en debutar en la ACB al vestir la camiseta del Delteco GCB, que se ha sumado de esta forma a la lucha contra la enfermedad. Hablamos con él unas horas antes de este debut.

-¿Qué tal te encuentras de la enfermedad?

-Muy bien. Llevo año y medio tomando una medicación que está funcionando. No obstante, hace un mes me dio un brote que me afectó principalmente a la pierna. Quedó casi inerte. Se movía como quería. Aun así, decidimos no pinchar cortisona y ya estoy medio recuperado. Pero desde entonces no he tenido ningún brote fuerte.

-¿Cuál ha sido la evolución de la enfermedad desde que te la diagnosticaron hace seis años?

-Tengo afectada la pierna derecha. Lo noto especialmente cuando voy a hacer pesas porque tengo menos fuerza, en torno a un 30% menos. Mi suerte es que antes levantaba mucho peso con ella y por eso no cojeo. Si esa pierna no hubiera estado entrenada, igual ahora no tendría ni fuerza para andar normal. Y es que el estar en forma antes de darte un brote, por ejemplo, en las piernas, es muy importante.

-Físicamente, ¿te afecta de alguna otra forma?
-También tengo problemas de vejiga, veo manchas negras con el ojo derecho y duermo muy poco. En la última revisión tenía doce lesiones cerebrales. Por así decirlo, doce cosas que tengo mal. Lo que ocurre es que estas lesiones pueden estar en zonas que no tengan función y no entorpecen mi día a día. Pero no me quejo. Simplemente cuento las cosas.

-La esclerosis múltiple está asociada a la incertidumbre: cuándo voy a sufrir un brote, cuánto será el tiempo de recuperación…
-La mayoría de la gente se viene abajo cuando le diagnostican la enfermedad, pero lo mejor es no asustarse. El que tiene esclerosis múltiple no tiene que preocuparse por lo que va a perder. Puede que pasen veinte años y no tenga ningún brote. Además, la medicación está progresando.

-Respecto al deporte, ¿prácticas sólo baloncesto?
-Durante la temporada, el 90% es baloncesto y el resto, gimnasio. Fuera de temporada también hago tenis, fútbol… En definitiva, cualquier deporte menos correr pero porque no me gusta.

-¿Hasta qué punto el deporte te ha ayudado con la esclerosis múltiple?

-Me ha ayudado y me sigue ayudando en todo. Cuando realizo deporte o juego al baloncesto no me duele nada porque me olvido de todo. Si algún día el cuerpo me empieza a fallar, cojo un balón de baloncesto y se me olvidan prácticamente los dolores o los problemas que me da la enfermedad.

El ejercicio ralentiza el avance de la Esclerosis Múltiple

-En tu caso, parece que el deporte es la medicina idónea, ¿no?

-Yo digo que la felicidad y el deporte son las mejores medicinas que tengo. Si tú no eres feliz, da igual que medicamento te tomes, que no sirve de nada. El deporte me ha dado, por ejemplo, valores, especialmente en un deporte de equipo: yo me choco en un bloqueo con jugadores de 2,15 metros para que otro meta canasta. También la puntualidad, el esfuerzo, el levantarme cansado e ir a entrenar tras haber trabajado, como ha ocurrido estos días… Creo que todos estos esfuerzos serían muy complicados para alguien sin cultura deportiva.

-¿Cómo te afecta la esclerosis en el desarrollo de un partido o entrenamiento de baloncesto?

-Lo que más me afecta es a la sensibilidad. Yo lo asemejo a jugar con un guante puesto. La gente diría que es imposible y muy difícil pero es la realidad. Antes de un partido cojo el balón con el que vamos a jugar y lo acaricio, lo toco, y el poco porcentaje que tengo de sensibilidad lo intento aprovechar al 100%. Es un entrenamiento mental y de mis manos el que he tenido que hacer para seguir jugando al baloncesto. Para mí sería un desastre si me cambian un balón con el que he calentado y me ponen otro menos hinchado o de otro material.

El deporte me ha dado, por ejemplo, valores, especialmente en un deporte de equipo

-El baloncesto es un deporte de contacto, y más para un ala pívot como tú. ¿Cambia algo esta situación para alguien afectado con esclerosis múltiple?

-No. Quizás en algunos detalles… Tengo falta de sensibilidad en las piernas y los giros son complicados. Con la medicación anterior perdí quince kilogramos en dos meses y casi sufro un fallo hepático pero no los he recuperado, porque me vino bien. Antes pesaba 98 kg y ahora estaré en 95 y claro, cuando me choco con un jugador de 2,08 metros y 130 kg se nota. Pero eso es por mi físico y mi edad, que son 35 años. La enfermedad no la he puesto nunca de excusa y nunca me ha limitado.

-Se puede comparar a un sueño lo que estás viviendo estos días pero, tras de sí, hay un mensaje que quieres transmitir, ¿no?

-Sí. Es una frase que yo leí de niño y me dejó impactado: “No esperes a que pase la tormenta, aprende a bailar bajo la lluvia”. En la vida, hay problemas que sabes que van a pasar. Pero otras cosas no, por ejemplo, el fallecimiento de un familiar, que te echen del trabajo, o la esclerosis múltiple… En estos casos, estar debajo de un paraguas no sirve para nada. Un día tienes que cerrarlo y aprender a bailar bajo la lluvia. Esto simplemente significa que hay que disfrutar de la vida conviviendo con ese problema. Yo, por suerte, cuando me diagnosticaron la esclerosis múltiple, no abrí el paraguas pero entiendo que hay gente que sí lo haga y que necesite un día, una semana o más tiempo para cambiar su forma de ver las cosas. También hay que apoyarse en otras personas. En definitiva, lo que hay que buscar es que los afectados por esta enfermedad encuentren un sitio en el que encajen para expresarse y sentirse cómodos. Yo te diría que hay un porcentaje alto de personas que no hablan de que padecen de esclerosis múltiple porque creen que no los van a entender.

-¿Te consideras un ejemplo a seguir por otros afectados con esclerosis múltiple?

-Para mí, no soy un ejemplo de nada, pero sí para alguien lo soy, bienvenido sea. Veo lo que hago y son acciones normales.

-Te has puesto el listón bastante alto tras el debut en la ACB. ¿Qué objetivos se plantea tras pasar esta etapa?

Busco más repercusión. Me han contactado varias empresas con proyectos muy bonitos: quieren invertir a partir de mis ideas. También hacer eventos para lograr dinero para fines médicos. E incluso se ha hablado de una marca de ropa con el trasfondo de la esclerosis múltiple. Tengo que aprovechar el tirón y hacer todo lo posible.

-Tu gran rendimiento con esclerosis múltiple a este nivel en el deporte profesional o semiprofesional ha llamado la atención de todos. ¿Lo consideras un caso aislado o podría ser más común si la gente desmitifica aspectos de la esclerosis múltiple?

-Yo creo que el problema es que nadie en el deporte profesional ha dicho abiertamente que está diagnosticado de esclerosis múltiple. Sólo conozco a otro jugador de baloncesto: el americano Chris Wright, pero haber, hay. En las últimas semanas me han contactado dos deportistas profesionales de alto nivel. Uno juega en España y otro en el extranjero. Me han consultado para saber si lo tienen que decir. Yo les he aconsejado que no lo digan porque les va a repercutir a nivel profesional, ya que baja el caché por el riesgo de lesiones o tiempo de baja que puede estar.

Yo creo que el problema es que nadie en el deporte profesional ha dicho abiertamente que está diagnosticado de esclerosis múltiple. Sólo conozco a otro jugador de baloncesto: el americano Chris Wright, pero haber, hay.

-En tu caso, se podría decir que la enfermedad no ha afectado al rendimiento…

-Yo tengo un 40% de discapacidad y podría estar haciendo deporte paralímpico. Pero estoy jugando al nivel que siempre he querido. Y cuando no pueda me enfrentaré a la gente que está como yo. En teoría estoy en inferioridad con otras personas, con un 40% menos de condiciones que deportistas que están al 100%. Tengo 35 años y me retiraré por edad, no por la enfermedad.

-¿Qué le dirías a aquellos afectados por esclerosis múltiple que te han visto salir a una cancha de baloncesto del más alto nivel?

-Mi objetivo es que a una persona que se le diagnostique esclerosis múltiple le aseguren que no va a tener un brote en un tiempo. No como ahora, que se hablan de probabilidades. Es lo que hay que cambiar y por lo que lucho. Los medicamentos están mejorando mucho y, con los porcentajes en mano, han bajado los brotes por año en paciente. También se ha mejorado en calidad y en esperanza de vida… La cura es prácticamente imposible pero sí que se está avanzando mucho. En definitiva, busco que a cada uno se le dé una oportunidad de estar bien cuando se enfrente a esta enfermedad.

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Asier de la Iglesia, debutante en la ACB con esclerosis múltiple: “La felicidad y el deporte son las mejores medicinas que tengo”
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Antonio Alvarez Lovillo

Deportista ocasional y periodista permanente. Apasionado de estas dos temáticas, en todas sus vertientes. Me gusta contar historias y hazañas. Y en el deporte es donde más ocurren. Buscando siempre la noticia y el proporcionar información útil, ya sea en radio, televisión, prensa o digital.

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