La rotura de menisco es una de las lesiones de rodilla más frecuentes entre los deportistas. Especialmente, entre aquellos que practican deportes donde son frecuentes las acciones de pivotaje, arrancada o frenada. Además, hay un factor de riesgo cuya prevalencia ha aumentado en los últimos años: el fibrocartílago que forma el menisco va degenerando con la edad. Como cada vez hacemos deporte con mayor edad, se están produciendo cada vez más roturas de menisco que son resultado de una degeneración del fibrocartílago.

En salud+deporte hemos hablado con Sergio Tejero, especialista en Traumatología y cirugía del pie, y coordinador de la Unidad de tobillo y pie en Clínicas Beiman, para conocer más a fondo esta lesión, y con Juan de Dios Beas, asesor de calidad de los servicios de medicina del deporte de Clínicas Beiman, para conocer más de esta lesión.

Antes de nada, conviene saber qué es exactamente el menisco, y cuál es su función en el cuerpo. El menisco es un fibrocartílago localizado en la rodilla, cuya función es adaptar y amortiguar las cargas y movimientos de la articulación. Tiene forma de semiluna, y rellena las articulaciones del cuerpo, ejerciendo de «tope» para evitar los movimientos descontrolados de esas articulaciones.

Hay menisco en otras articulaciones, como por ejemplo la muñeca, pero aquí vamos a centrarnos en la rotura de menisco de la rodilla.

Rotura de menisco: ¿cuándo se produce?

«En una lesión de menisco lo primero que hay que ver es el tipo de lesión, y en función de ello veremos si necesita intervención o un tratamiento conservador», señala Juan de Dios Beas. La rotura de menisco de la rodilla obedece generalmente a dos causas:

– A raíz de algunas maniobras de rotación y flexión que producen una hiperlaxitud. El doctor Tejero matiza que es más frecuente que se produzca cuando previa o simultáneamente se ha sufrido una lesión de los ligamentos de la rodilla. La razón tiene que ver con la propia mecánica de la articulación y las funciones que cumple el menisco. «Cuando hay un daño ligamentario que produce que la rodilla esté inestable, los movimientos no son controlados», ilustra el especialista.

Por decirlo gráficamente: si los ligamentos, que son la cuerda que ata las articulaciones, se rompen, el menisco queda expuesto al daño. Por eso, es frecuente que la rotura de menisco se produzca a la vez que la rotura del ligamento cruzado anterior y el ligamento lateral interno. Se produce entonces la célebre y temida triada, de la que te hablamos extensamente en este artículo.

De la misma forma, una mala intervención quirúrgica sobre los ligamentos puede generar inestabilidad en la rodilla, de modo que los movimientos sean menos controlados de lo deseable, sobre todo cuando se pivota. «Los meniscos son víctimas de ese descontrol en movimientos bruscos», señala el doctor.

– Por una degeneración del fibrocartílago que forma el menisco. Esta rotura es frecuente en personas a partir de los 40 o 50 años de edad. La estructura meniscal degenera, y la rotura ya no tiene por qué producirse por una hiperlaxitud o por la inestabilidad de los ligamentos. El doctor Tejero asegura que «como cada vez hay deportistas de más edad, hay muchas roturas de menisco que obedecen a la degeneración».

Rotura de menisco: ¿cómo se interviene?

El doctor Juan de Dios Beas explica que la tendencia contemporánea es la aplicación de tratamientos conservadores que permitan conservar la mayor parte de menisco posible. «La cirugía puede ser una solución buena en un momento determinado, pero a medio y largo plazo puede ser problema porque facilita la aparición de artrosis tras la cirugía», señala.

Así lo confirma también un reciente meta-análisis que revisó de forma sistemática diez ensayos clínicos. Los autores compararon los efectos de la cirugía artroscópica y el tratamiento con ejercicios en pacientes de mediana edad con roturas de menisco degenerativas, y llegaron a la conclusión de que aunque pudiera haber un ligero beneficio en operar en pacientes sin osteoartritis,  «la artroscopia en todos los pacientes con rotura de menisco no es apropiada, y el tratamiento quirúrgico no debe ser considerado como la primera opción de intervención».

Por su parte, el doctor Tejero advierte de que la diferencia entre las roturas que se producen por una hiperlaxitud y las que obedecen a la degeneración del fibrocartílago tienen tratamientos diferentes:

– «El joven que se rompe el menisco y éste es inestable, con síntomas de dolor y bloqueo, es un paciente quirúrgico», advierte. En este caso estamos ante una rotura inestable, que va a dar síntomas una y otra vez. Entre esos síntomas se encuentra el dolor, el bloqueo, la inflamación por repetición y el hidrartro, es decir, la acumulación de líquidos.

En estos casos, la cirugía también puede ser de dos tipos:

  • Conservadora: si es posible, se intenta no retirar el menisco al completo, porque a largo plazo puede degenerar en artrosis. «Intentamos recuperarlo con una sutura, siempre que se pueda».
  • «Si la rotura es un sitio donde sabemos que la sutura no va bien, tendríamos que practicar un remodelado meniscal, retirando la parte que no sirve», añade el doctor.

– A aquellos que sufren una rotura degenerativa, con síntomas que luego se estabilizan (no se produce hidrartro en la repetición, no se bloquea la rodilla) suelen recibir un tratamiento conservador. «Cuando se rompe en el contexto de una meniscopatía degenerativa, siempre se da la oportunidad de estabilizar con infiltraciones y trabajo de musculación», indica el experto. Sólo se opera cuando es «estrictamente necesario».​​​​​​​

Alternativas a la intervención

El doctor Juan de Dios Beas comenta que alternativas como el ácido hialurónico y el plasma rico en factores de crecimiento, combinadas con una buena readaptación, pueden ser suficiente para evitar la intervención. Si hay dudas, se valora en profundidad intentando evitar la intervención, o minimizarla. «La tendencia en cirugía es conservar el menisco en la medida de lo posible, tendencia a suturar, no a recortar». ​​​​​​

​​​​​​​El tratamiento con plasma rico en factores de crecimiento se basa en la infiltración de un concentrado plaquetario de alto valor biológico obtenido a partir del propio paciente. Este preparado permite acelerar la recuperación porque retira la inflamación y estimula la regeneración, tal y como ​​​​​​​te explicamos en este artículo.

¿Cómo se recupera?

Aunque dependerá del tipo de intervención, la recuperación es «bastante rápida», según el doctor Sergio Tejero. «Si se hace sutura meniscal hay que dejar de cuatro a seis semanas para que se produzca la cicatriz que se va buscando con la sutura», señala.

En el caso de que se haya realizado un remodelado meniscal, no se requiere que haya ninguna cicatriz y la rodilla se pone en funcionamiento muy pronto. «Cuando se quitan las grapas o puntos de la artroscopia, el paciente empieza a fortalecer y a realizar actividad deportiva progresiva». En estos casos, en tres semanas puede estar de vuelta.

En el caso de que se hayan realizado las infiltraciones, por tratarse de una rotura estable, la recuperación es aún más rápida, aunque Beas advierte de que siempre se producirá cierta inestabilidad, por lo que es fundamental el trabajo de readaptación a cargo de un fisioterapeuta.

Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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