La psicología deportiva ha pasado en los últimos diez años de tener un papel casi de espectador a formar parte de la titularidad en todas las disciplinas. Su desarrollo se produce en un contexto en el que los deportistas tienen cada vez más conocimientos y mayor conciencia de que necesitan potenciar todas sus capacidades para alcanzar sus objetivos, y de cómo un equipo multidisciplinar de profesionales puede llevar su rendimiento a otro nivel, incluso cuando ya no parece posible.

La aplicación de la psicología deportiva está llegando a todos los ámbitos. En el alto rendimiento, ya es una disciplina contrastada en la evaluación o intervención, en la búsqueda de optimizar el rendimiento. En el deporte de iniciación también está creciendo, apoyándose en una tecnología cada vez más eficiente y un conocimiento científico cada vez más profundo. Por último, la psicología deportiva también puede usarse para maximizar los efectos positivos de la práctica deportiva como forma de ocio y de fomento de la vida saludable.

Términos como atención, percepción, control de impulsos, ansiedad competitiva, toma errónea de decisiones o precipitación son algunos ejemplos que se han popularizado tanto en medios de comunicación como en el lenguaje del propio terreno deportivo. Pero de su medición, análisis, intervención y mejora poca gente sabe algo. Ése es justo el terreno de la psicología deportiva.

Por anticipar un ejemplo, la psicología es un factor muy importante para explicar las recaídas en una lesión cualquiera, sea cual sea el deporte y sea cual sea la lesión.

Cuándo acudir a la consulta de un psicólogo deportivo

Como seres humanos que somos, las personas tendemos a conceptualizar y dirigir todo aquello que se nos cuenta. Forma parte de la adaptación al medio el dar intencionalidad a los mensajes que recibimos, emitiendo, queriendo o sin querer, juicios arbitrarios.

Un psicólogo sabe de la existencia de ese fenómeno y por qué ocurre. De ese modo, cualquier persona que asista a consulta de un psicólogo deportivo se encontrará con un profesional que evitará juzgar, manteniéndose en tercera persona, para encontrar la forma más útil de dar solución a la problemática que se presente.

El deportista, entrenador, técnico, directivo o cualquier persona relacionada con el mundo del deporte encontrará en la consulta de un psicólogo deportivo herramientas científicamente probadas (la psicología es una ciencia del comportamiento humano) para dar solución a aquellas cuestiones que necesite mejorar en el entrenamiento o competición.

Estas herramientas tienen que ver con la modificación de la conducta, la creación e instauración de conductas incompatibles, la mejora del autocontrol y nivel de activación, la cohesión grupal o el hecho de crear rutinas competitivas, entre otras muchas.

Otras herramientas potentes en manos de profesionales de la psicología deportiva son los cuestionarios y test que evalúan distintas capacidades y potencialidades del sujeto. A raíz de ellos (como diría Donald Meichembaum) se instauran una serie de fases en intervención: una primera de tipo educativa, seguida de otra destinada al entrenamiento de habilidades pertinentes y, finalmente, otra de aplicación práctica de dichas habilidades al entrenamiento y competición.

Beneficios de la psicología deportiva

Pese a que el rol del psicólogo deportivo es desconocido aún por muchas personas, pocos dudan de la importancia de los factores psicológicos en el rendimiento. Cada vez son más los equipos y los deportistas contratan los servicios del psicólogo deportivo conscientes de los beneficios que aporta en diferentes aspectos de la competición, del entrenamiento o de las relaciones interpersonales.

El funcionamiento psicológico de un deportista es igual de trascendental para su rendimiento que el funcionamiento físico, técnico y táctico/estratégico

El conocimiento especializado del comportamiento humano que la psicología proporciona y su metodología específica para evaluarlo, estudiarlo, entenderlo y poder modificarlo, puede ser de gran utilidad tanto para deportistas como para entrenadores.

En otras palabras, el funcionamiento psicológico de los deportistas es igual de trascendental para su rendimiento que el funcionamiento físico, técnico y táctico/estratégico. Además, el funcionamiento psicológico puede influir de manera positiva o negativa en todos los factores que hemos citado, por lo que es muy importante controlar el aspecto mental en la dirección correcta. Por todos estos motivos, es necesario que la preparación psicológica se integre en el conjunto de la preparación global del deportista, como un elemento más, que va a interactuar correctamente con las parcelas física, técnica y táctico/estratégica.

La psicología deportiva no solo actuará directamente sobre el deportista en particular, sino que debe trabajar con el entrenador para que este también mejore tanto a nivel individual como en beneficio del deportista o equipo al que entrena.

El cometido del psicólogo deportivo en este sentido va a influir en aspectos como la planificación deportiva, la adherencia al entrenamiento de los deportistas, las habilidades de liderazgo, la mejora de la comunicación, o la evaluación de su labor como entrenador.

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Diez ejemplos del papel de la psicología deportiva en el mundo del deporte

A continuación, te exponemos una lista de diez razones de influencia positiva por parte del psicólogo deportivo en otras tantas situaciones que podemos vivir en el mundo del deporte.

Estado mental idóneo: Tan necesaria es la preparación técnico-táctica como la preparación mental para el momento de la competición, en la búsqueda del estado óptimo de funcionamiento.

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El refuerzo: Reforzar a los jugadores en momentos oportunos es realmente importante para la mejora de su autoestima y es uno de los principios básicos del aprendizaje, ya sea psicológico, técnico o táctico.

Los objetivos: El psicólogo deportivo va a ayudar tanto al jugador como al entrenador a beneficiarse de la planificación adecuada. Los objetivos realistas y los pasos inteligentes para conseguirlos pueden reforzar el nivel de autoconfianza de los jugadores, mantener su motivación alta y evitar problemas de autoestima.

La cohesión grupal: El conocimiento de psicología grupal juega a favor de un ambiente de equipo orientado hacia un fin común. El rendimiento unificado es más exitoso que un equipo con divisiones internas.

Las autoinstrucciones: Las autoinstrucciones pueden utilizarse en el deporte para adquirir destrezas nuevas, para que la motivación aumente, para erradicar hábitos negativos, para la iniciación de la acción, para el mantenimiento del esfuerzo en situaciones extremas o cuando el foco atencional ha de mantenerse de forma sostenida en el tiempo. Además, las autoinstrucciones positivas sirven para potenciar la autoestima, la motivación, la atención, el rendimiento y ayudan a soportar mejor el cansancio al provocar que el sujeto se centrare más en la tarea.

El entrenamiento en imaginación: Es útil en la reducción progresiva de la ansiedad o para la relajación.

Control del estrés: Pese a que necesitamos que exista cierto nivel de estrés en la competición, el estrés puede ser un factor negativo para el rendimiento. La psicología deportiva puede ayudar a mejorar el control del estrés del deportista, por ejemplo, contribuyendo a que su estilo de vida sea lo menos estresante posible y facilitando que pueda compatibilizar todas sus obligaciones diarias. Además, también puede reducir la “presión” del deportista, influyendo en sus expectativas de rendimiento y centrando su atención en objetivos alcanzables.

Atención: Las técnicas atencionales son muy útiles para el buen rendimiento durante la práctica deportiva.

Gestión de emociones: Existen emociones facilitadoras de rendimiento. El estado emocional del deportista determina de forma directa su rendimiento en la competición. Generar emociones facilitadoras es un elemento clave en el buen funcionamiento deportivo de cada persona. Además, el psicólogo deportivo puede ayudar a los deportistas a usar las emociones negativas como la ira, el miedo o la decepción, en su beneficio.

Apoyo en la recuperación de lesiones: Lesionarse es uno de los momentos más duros en la vida de un deportista. El apoyo psicológico puede ser útil para aceptar una lesión y superar los malos momentos. El psicólogo puede aportar herramientas para volver de forma gradual al entrenamiento y mantener la motivación durante la rehabilitación. El caso del portero Sergio Asenjo, que ha superado cuatro roturas de cruzado en su carrera, es un ejemplo. Además, también tiene un factor crucial en la prevención de recaídas.

En líneas generales, aunque el estado actual de la psicología deportiva es positivo, el futuro que está por llegar lo es aún más.

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Diez formas en las que la psicología deportiva es clave en el rendimiento
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Jose Antonio Partida Flor

Psicólogo especialista en el deporte con experiencia en fútbol y gimnasia rítmica. Experiencia con diferentes clubes de fútbol base de la provincia de Sevilla tanto a nivel de intervención en el contexto deportivo como a nivel de evaluación. Entrenador de fútbol UEFA B y segundo entrenador del equipo alevín andaluza del Club Deportivo Antonio Puerta. Apasionado del deporte y de su constante mejora en el trabajo de campo. Deportista a tiempo parcial.

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