A la espera de que la Ciencia logre una vacuna para el coronavirus Sars Cov 2, todos los esfuerzos se centran en las recomendaciones para evitar contraerlo: confinamiento, mascarillas, higiene de manos, distanciamiento social… El ejercicio físico aún no ha entrado en este apartado pero sí puede tener un papel muy importante en la lucha contra la COVID-19. La actividad física moderada es clave para fortalecer el sistema inmunológico, que se puede definir como la defensa natural del cuerpo frente a las infecciones. Además, el ejercicio físico también ayuda a prevenir otras patologías que se han considerado como agravantes de la enfermedad. En este artículo detallamos por qué ser activos puede ser determinante ante esta pandemia.

Diez casos en los que el ejercicio físico es tanto o más eficaz que los medicamentos

La importancia del sistema inmunológico

El catedrático de Inmunología de la Universidad de Valladolid Alfredo Corell explica que “el sistema inmunitario tiene un papel de defensa frente a cualquier infección, ya sea por virus, bacterias, hongos o parásitos”. Esta ‘muralla’ está compuesta por una colección de herramientas biológicas (moléculas y células) que ayudan a defender al organismo frente a patógenos externos.

A pesar del desconocimiento que hay relativo al coronavirus, es evidente que un sistema inmune debilitado influye negativamente en la evolución de ésta y otras enfermedades. De hecho, el especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, el doctor Ángel Durantez, subraya ue un mal estado de salud y, por consiguiente, de este sistema inmunológico, “es uno de los argumentos para pensar por qué la enfermedad ha sido más o menos sintomática en unas personas u otras”.

Relación entre ejercicio físico y sistema inmunológico

Los expertos consultados por salud+deporte recuerdan que no hay ningún plan específico diseñado ni avalado por la ciencia para hacer frente al coronavirus. Lo único que se puede decir en este sentido es que llevar una vida saludable mejora nuestras defensas.

La Sociedad Española de Inmunología ha desarrollado una guía de buenos hábitos para fortalecer el sistema inmunológico.

  • Estar al día en la pauta de vacunaciones.
  • Descansar entre siete u ocho horas al día.
  • Llevar una alimentación completa y equilibrada.
  • Reducir el estrés al máximo.
  • Cuidar la higiene.
  • No consumir alcohol, drogas ni tabaco.
  • Realizar ejercicio físico moderado.

Así, la práctica de actividad física es beneficiosa para prevenir y luchar contra cualquier enfermedad y, por consiguiente, también lo es contra el nuevo coronavirus. Aunque hay que matizar que solo el ejercicio moderado puesto que el de carácter intenso es inmunosupresor, es decir, que daña el sistema inmunológico.

Así lo explica el especialista Ángel Durántez: “Se ha visto que si tú entrenas muy fuerte durante un tiempo, tanto el recuento de las células del sistema inmune como su función se ven disminuidas”. Esta ventana que se genera hasta que el deportista se recupera de la actividad física se debe a que las células actúan en el músculo dañado, desatendiendo otras zonas. También el sobreentrenamiento influye negativamente sobre nuestras defensas. La intensidad del ejercicio y el umbral del sobreentrenamiento variarán según la condición física de la persona. En este artículo hablamos del sobreentrenamiento y algunos signos que evidencian que puedes estar entrenando más de la cuenta.

En el lado contrario se encuentra la actividad física moderada –tres o cuatro días a la semana, 30 minutos, 65% frecuencia cardíaca, en términos generales-. Su efecto es inmunopotenciador al segregar betaendorfinas (hormona que favorece al sistema inmune), liberar glóbulos blancos en la médula ósea y reducir la cantidad de cortisol. Esta hormona, asociada al estrés, es un inmunosupresor.

Ejercicio físico y otras patologías

La Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta en su página web que el coronavirus puede infectar y afectar a personas de todas las edades: “Si bien se ha observado que las personas mayores y las que padecen algunas enfermedades tienen más probabilidades de enfermarse más gravemente cuando adquieren la infección”.

Esta afirmación está avalada incluso con alguna investigación (ver más), como la realizada en dos hospitales de Wuhan (China) con los datos de 91 pacientes enfermos. En este informe se constató que la edad avanzada, los problemas de coagulación en la sangre y la sepsis (bacterias en la sangre por infecciones graves) son los principales factores de riesgo asociados a la Covid-19. También se observó que los pacientes hospitalizados tenían otras patologías como hipertensión, diabetes y enfermedad coronaria.

En este punto, parece evidente que sufrir otra afección puede complicar la evolución del coronavirus. La práctica de actividad física se ha evidenciado como eficaz tanto para la prevención como para una evolución positiva de las enfermedades previamente mencionadas, desde las cardíacas hasta la diabetes pasando por el asma o el cáncer, entre muchas otras.

Deporte y síndrome de dificultad respiratoria aguda

También se ha confirmado en otros estudios que el ejercicio es beneficioso para reducir el impacto del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA). Esta afección, según datos de la Universidad de Virginia, afecta del 3% al 17% de los pacientes con COVID-19, pudiendo ser fatal en el 45% de los casos más graves. El Dr. Zhen Yan, de la mencionada Universidad de Virginia, realizó una revisión exhaustiva de otros trabajos científicos sobre esta temática y concluyó que el ejercicio podría ser efectivo frente al SDRA.

Relacionado con este asunto, el doctor Juan de Dios Beas, especialista en medicina del deporte y asesor de calidad de Clínicas Beiman, detalla que el ejercicio moderado “permite que las secreciones del pulmón se muevan y se expulsen mejor al potenciar la ventilación y la motilidad (movimiento) pulmonar y la fuerza de la musculatura respiratoria. Este mecanismo también protege contra las infecciones”.

Obesidad y Covid-19

En las investigaciones científicas realizadas hasta el momento (ver estudio) se ha reflejado que la obesidad puede ser otro factor que influya negativamente en el desarrollo del coronavirus: “En las Unidades de Cuidados intensivos (UCIs), aproximadamente la mitad de los ingresados que requieren tratamiento ventilatorio intensivo tienen obesidad, sobre todo obesidad grave (Índice de Masa Corporal > 35 kg/m2)”, apunta el doctor Miguel Ángel Rubio, responsable del servicio de Endocrinología y nutrición del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Según explica el experto, puede deberse a una menor inmunidad natural frente a las infecciones o a que el virus pueda quedarse más tiempo en el tejido adiposo y se elimine de forma más lenta.Rubio también recuerda que la obesidad viene acompañada en numerosas ocasiones de otras patologías que complican la evolución del virus. Sea como fuere, Rubio precisa que la obesidad grave (IMC > 35 kg/m2) es un elemento de riesgo frente a la enfermedad.

Al igual que ocurre con el sistema inmunológico, llevar una vida sana, en lo que se incluye la actividad física, es el mejor activo para evitar tener esta acumulación excesiva de grasa. En lo referente al ejercicio, el especialista especifica que contrarresta las acciones negativas de la obesidad y que predisponen a una peor condición cardiorrespiratoria.

El deporte también beneficia al sistema inmunitario al disminuir, entre otras cosas, las citoquinas (proteínas que regulan la función de las células) proinflamatorias que suelen acabar dañando algunos órganos. Este último punto es de especial consideración puesto que el estado inmunológico en las personas obesas ya de por sí está “alterado y deteriorado”, recuerda el doctor Rubio.

A todo lo dicho hay que sumar que existen diferencias entre las personas obesas que practican ejercicio físico respecto a las que no: “A igualdad de IMC, aquellos que realizan ejercicio mantenido en el tiempo tienen mejor condición cardiorrespiratoria, mejor masa muscular y menos depósitos de grasa en tejidos ectópicos (corazón, riñón, páncreas, músculo, hígado…), haciendo que esos órganos funcionen mejor y estén más preparados frente a las complicaciones en general y a las infecciones”.

Ejercicio físico y estrés

Ya hemos comentado previamente que el estrés es otro factor que puede debilitar el sistema inmunológico. Esto ocurre porque en estas situaciones el organismo segrega cortisol, una hormona inmunosupresora: “Por ello, la gente en situación de estrés tiene mayor propensión a tener infecciones”, aclara el doctor Ángel Durántez. Así pues, toda actividad que implique la reducción de liberación de inmunosupresores como el cortisol va a ayudar al sistema inmunológico y, por ende, a la salud. En este artículo profundizamos en la relación entre estrés, depresión y deporte.

Contra la depresión, haz deporte

Como se apunta desde el Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM), hay muestras de que la actividad física puede tener un gran potencial para reducir las complicaciones de la Covid-19. Por un lado, esto implica menor tasa de mortalidad pero también de hospitalización, lo que favorecerá que no se saturen los sistemas de salud. Si bien faltan investigaciones para saber si el ejercicio puede prevenir el coronavirus, no nos equivocamos en afirmar que, por lo pronto, es imprescindible para luchar contra él.

Los especialistas también han insistido en la necesidad de que los deportistas que hayan superado la Covid-19 se realicen chequeos médicos especializados y prueba de esfuerzo antes de reiniciar su actividad, al haberse detectado la aparición de secuelas como miocarditis.

Antonio Alvarez Lovillo

Deportista ocasional y periodista permanente. Apasionado de estas dos temáticas, en todas sus vertientes. Me gusta contar historias y hazañas. Y en el deporte es donde más ocurren. Buscando siempre la noticia y el proporcionar información útil, ya sea en radio, televisión, prensa o digital.

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