Hay muchos estudios científicos que constatan los efectos beneficiosos para la salud y el bienestar que genera el ejercicio físico. Hoy pocos tienen dudas: hacer deporte es saludable. Previene enfermedades, puede ser un tratamiento para muchas de ellas y sirve de manera inmejorable para la rehabilitación. Pero, sobre todo, mejora la calidad de vida. Ahora bien, lo que no es tan conocido es cómo el deporte sirve para reducir la mortalidad producida por enfermedades y afecciones graves al mismo nivel que algunos medicamentos. Esta es la conclusión de un estudio de revisión que se realizó en 2013. El estudio se titula Efectividad comparada del ejercicio y la intervención farmacológica en la mortalidad: estudio metaepidemiológico (puedes consultarlo íntegramente en este enlace).

La inactividad, un factor de riesgo

Antes de nada, conviene recordar que hacer deporte es bueno para muchas patologías y enfermedades. Esto no es sólo una creencia popular. El Global Burden of Disease es un estudio elaborado periódicamente por el Instituto de Evaluación y Estadísticas de Salud de la Universidad de Washington, bajo el auspicio de la OMS. Su fin es evaluar la mortalidad y las secuelas de enfermedades y lesiones graves, así como sus factores de riesgo. Pues bien, hace años que el estudio señala que la inactividad física es el quinto factor de riesgo para la salud en Europa Occidental. También es el segundo que más fácilmente podría eliminarse, tras el tabaquismo.

Son el médico y el preparador físico quienes deben determinar qué y cuánto ejercicio conviene a cada persona. No obstante, muchas enfermedades que se pueden prevenir o tratar mediante la actividad física. Citaremos siete:

  • Ansiedad y depresión: Como te explicamos en este artículo, dos estudios recientes han constatado que hacer deporte puede ser tan efectivo contra la depresión como lo son otros tratamientos, sin sus efectos secundarios.
  • Artritis: la natación, por ejemplo, es muy beneficiosa para quienes sufren artritis reumatoide, porque evita el impacto sobre las articulaciones.
  • Cardiopatías: el ejercicio físico disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, porque reduce el colesterol y minimiza el estrés. No obstante, si se sufre una cardiopatía es necesario consultar al médico antes de realizar cualquier ejercicio físico. La prueba de esfuerzo es un método para evaluar la respuesta cardiaca al ejercicio.
  • Diabetes: el ejercicio estimula la segregación de insulina y reduce el colesterol. Hoy ya está demostrada la eficacia del deporte para tratar la diabetes tipo 1. En este artículo, Elena Sarabia, de la unidad del deportista de Clínicas Beiman, explica cómo realizar un entrenamiento útil para combatir la diabetes tipo 1. «Simplemente, el paciente debe saber combinar los tipos de ejercicios que va a realizar para evitar hipo o hiperglucemias», señala Sarabia.
  • Enfermedades respiratorias: Este estudio demostró que la actividad física regular reduce las hospitalizaciones y la mortalidad por enfermedades pulmonares crónicas.
  • Osteoporosis: la natación o los ejercicios con carga son eficaces porque estimulan el crecimiento de las células óseas, y aumentan por tanto la densidad de los huesos.
  •  Sarcopenia: El ejercicio físico es una herramienta clave en la prevención de la sarcopenia o pérdida involuntaria de masa muscular.

¿Cómo se hizo el estudio que compara deporte y medicamentos?

Todos estos efectos beneficiosos han sido contrastados por los estudios científicos y son conocidos. Sin embargo, el deporte sigue sin recibir la misma consideración que otros tratamientos médicos cuya eficacia es a veces incluso inferior.

Esta es la tesis principal del estudio Efectividad comparada del ejercicio y la intervención farmacológica en la mortalidad: estudio metaepidemiológico, realizado por Husein Naci, de la London School of Economics, John P. Ioannidis, del Centro de Investigación Preventiva de la Universidad de Stanford. Este estudio se centra en la efectividad del ejercicio sobre cuatro afecciones potencialmente mortales. El objetivo era hacer un análisis comparativo de la eficacia del ejercicio y de los fármacos sobre la mortalidad en determinadas enfermedades o afecciones.

El estudio se desarrolló en tres fases:

  • En primer lugar, se seleccionaron metanálisis relativos a las enfermedades coronarias, la rehabilitación post-infarto de corazón, la insuficiencia cardiaca y la diabetes. Los estudios debían incluir evidencia sobre la efectividad del ejercicio físico sobre la tasa de mortalidad.
  • A continuación, los autores buscaron estudios sobre la efectividad preventiva de la mortalidad de los tratamientos farmacológicos recomendados para esas afecciones por las autoridades sanitarias y sociedades médicas de referencia.
  • Por último, desarrollaron un modelo estadístico-analítico para comparar los resultados sobre la mortalidad de las dos intervenciones: la deportiva y la farmacológica.

De esta forma, seleccionaron 16 metanálisis (es decir, de estudios que a su vez sintetizaban decenas de trabajos anteriores) de los que obtuvieron los datos para su trabajo. En total, el estudio de Naci y Ioannidis engloba 305 ensayos controlados aleatorios y 339.274 participantes.

El efecto sobre cuatro afecciones potencialmente mortales

Las conclusiones son las siguientes:

  • No hay diferencia estadísticamente relevante entre el ejercicio y las intervenciones farmacológicas para la prevención secundaria de enfermedades coronarias y prediabetes.
  • La actividad física es más efectiva que la farmacológica en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular.
  • Los diuréticos fueron más efectivos que el ejercicio físico para prevenir la insuficiencia cardiaca.

La conclusión es que la evidencia científica sugiere que el ejercicio y las intervenciones farmacológicas tienen efectos «potencialmente similares sobre la mortalidad» en la prevención secundaria de la enfermedad coronaria, la rehabilitación después de un infarto, el tratamiento de la insuficiencia cardíaca y la prevención de diabetes.

De esta forma, hay evidencia científica para afirmar que, en efecto, hacer deporte alarga la vida. Eso sí, siempre recomendamos que lo hagas siguiendo las pautas de un preparador físico y, si sufres de alguna enfermedad, siempre siguiendo las directrices de tu médico.

Sarcopenia: la guía definitiva para combatir la pérdida de masa muscular

Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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