Si estás leyendo este artículo es porque alguna vez has pensado o soñado realizar una maratón. La distancia de Filípides es una de las grandes aventuras de cualquier deportista y, para muchos, un modo de vida. Pero es fundamental entender que correr una maratón supone asumir ciertos riesgos para nuestra salud. Tenemos que partir de esta premisa. El estrés al que está expuesto nuestro organismo durante una prueba de 42 kilómetros de carrera, o entre tres y cinco horas de esfuerzo continuo, es elevadísimo.

Para deportistas en óptimo estado de forma, con una trayectoria y un entrenamiento adecuados para una prueba de este nivel, los daños ocasionados son generalmente asumibles por el organismo y, además, temporales. Tradicionalmente, correr una maratón exigía una gran forma física, pero es cierto que el boom del running está acabando, en ocasiones, con este paradigma.

Correr un maratón implica asumir ciertos riesgos para nuestra salud

Por contra, el peligro es especialmente considerable para aquellas personas no entrenadas o con enfermedades o trastornos previos a la propia prueba. Los riñones y el corazón son los órganos más afectados por el esfuerzo extremo y, en estas circunstancias, cualquier patología o debilidad puede maximizarse y generar episodios graves para la salud.

El hecho de que los pequeños daños que va sufriendo el organismo durante la odisea de 42 kilómetros de carrera sean temporales no implica que no se corran riesgos durante el transcurso de la prueba. Bien son conocidos, por desgracia, los colapsos debidos a hiponatremias, deshidrataciones, golpes de calor o hipotermias, entre otros. En muchos casos, estas situaciones son una señal evidente que envía el organismo cuando no puede continua realizando el exigente esfuerzo al que se le ha sometido. En los casos más graves, nos encontramos con los episodios de muerte súbita.

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El efecto del maratón en los riñones

El  aumento sostenido en la temperatura corporal, la deshidratación o la disminución del flujo sanguíneo a los riñones que suceden durante un maratón son causas potenciales de daño renal en este tipo de carreras.

El estudio denominado Kidney Injury and Repair Biomarkers in Marathon Runners (Lesiones en los riñones y reparación de biomarcadores en corredores de maratón) profundizó en el efecto fisiológico del sobreesfuerzo aparejado a estas carreras. En el 82% de los 22 sujetos analizados en esta investigación se observó un aumento en factores que se asimilaban a lesiones renales de diversa intensidad (LRA o lesión renal aguda, una enfermedad en la que los riñones tiene dificultad para filtrar los residuos de la sangre). –Leer más sobre este estudio

Uno de los participantes en este trabajo, el nefrólogo de la Universidad de Yale Chirag Parikh, alertaba sobre las consecuencias de las maratones: “Hemos demostrado que hay la misma cantidad de lesión e inflamación después de correr una maratón que las que vemos en los pacientes que salen de la cirugía cardíaca o de la UCI”.

“Demostramos que existe una intensidad de lesión e inflamación después de una maratón que las que observamos en los pacientes que salen de la cirugía cardíaca o de la UCI”

El propio nefrólogo se refiere a la conveniencia o no de correr maratones como “la pregunta del millón de dólares”. Ya que la investigación reveló que los valores volvían tras dos días a la normalidad, el peligro se focaliza en personas con enfermedad renal, diabetes, hipertensión o de avanzada edad.

Los investigadores han certificado cambios posteriores en los biomarcadores tras realizar una maratón, que  podrían estar asociados a síntomas de lesiones en diferentes órganos vitales como los citados en riñón (estudio), y también en el corazón. En estudios clínicos normales, el aumento de estos biomarcadores son señales de problemas en el organismo, si bien estas investigaciones insisten en la capacidad de recuperación del organismo transcurridos entre dos y catorce días después del esfuerzo (ver más sobre el estudio al respecto de la Charité-Universitätsmedizin de Berlín con 167 corredores de larga distancia).

Maratón y salud
Foto: Maratón de Sevilla, una de las más populares del país.

El efecto del maratón en el corazón

El corazón es el músculo principal del ser humano, responsable de la circulación de la sangre. También uno de los que más sufren durante el esfuerzo prolongado: a más esfuerzo, mayor exigencia cardiaca. Y a mayor exigencia cardiaca, mayor probabilidad de que afloren patologías cardiacas previas.

Además, el entrenamiento aeróbico de altas intensidad y con un alto componente dinámico durante mucho tiempo puede provocar adaptaciones cardíacas como, por ejemplo, la dilatación de las cavidades cardíacas auriculares a las que se asocia la aparición de arritmias.

A mayor exigencia cardiaca, mayor probabilidad de que afloren patologías cardiacas previas

La Fundación Española del Corazón recuerda que un hallazgo frecuente en el caso de corredores habituales (ya sean profesionales o aficionados) es la hipertrofia ventricular izquierda, lo que significa que el músculo cardíaco aumenta su tamaño provocando un aumento del corazón. Por este motivo se recomienda a los habituales de las competiciones atléticas controlar el ventrículo izquierdo.

Las personas con enfermedades previas son las más vulnerables

Los riesgos para el organismo de una persona asociados a un enorme esfuerzo físico son superiores cuando ésta padece enfermedades o trastornos previos a la competición (ver estudio). No es que las personas con enfermedades no puedan correr maratones, sino que los perjuicios que traen consigo estas pruebas afectan más a su organismo. Para este sector de la población, correr los 42 kilómetros (o cualquier otro superesfuerzo) exige el máximo control y los máximos cuidados.

El efecto del maratón en las articulaciones

Hay otras cuestiones que relacionan maratón y salud, más obvias, pero que no deben ser por ello minusvaloradas. Los corredores, especialmente los de larga distancia, están permanentemente expuestos a lesiones musculares y articulares derivadas de los millones de impactos que acumulan sobre el suelo. Algunas pueden ser puntuales; otras pueden cronificarse y terminar en el abandono de los objetivos marcados o en una retirada prematura. La adaptación al esfuerzo es clave para evitarlas.

Maratón y riñones

Cuestiones a tener en cuenta para preparar una maratón

El sentido común del deportista a la hora de enfrentarse a una maratón es el factor diferencial. Es imprescindible someterse a un reconocimiento médico especializado y a una prueba de esfuerzo máximo con el objetivo de conocer dónde están los límites de nuestro organismo frente al esfuerzo de alta intensidad.

También es imprescindible elaborar una preparación planificada y supervisada antes de afrontar esta gran prueba. Se debe iniciar en torno a seis meses antes de la realización de la maratón (dependiendo de la experiencia de cada deportista), combinándola con trabajo de base muscular en gimnasio o piscina, entrenamiento técnico y psicológico.

Es imprescindible una preparación previa planificada y supervisada antes de afrontar una prueba de estas características

Y por supuesto, son necesarias muchas horas a la semana de carrera continua. El maratón no admite entrenamientos milagro de corta duración. Según advierte la Fundación Española del Corazón, “llevar a cabo un ejercicio que está por encima de nuestras posibilidades puede tener consecuencias irreversibles para el corazón”. De este modo, hay que entrenar para adecuar a este músculo a un esfuerzo tan prolongado.

Reconocer las señales del cuerpo durante el ejercicio es importante. Sentir mareos, ganas de vomitar o indisposición son síntomas de alerta. Parar de hacer ejercicio y solicitar ayuda médica siempre es una decisión sensata.

Para finalizar, hay otra premisa fundamental:  disfrutar. El deporte es salud siempre que se realice en tiempo y modo, con cabeza. La maratón es una aventura extraordinaria pero, fuera de esos parámetros de sentido común y disfrute, el sufrimiento al que el corredor va a someter a su organismo no compensa.

 

“Y yo… ¿puedo correr una maratón?”
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Antonio Alvarez Lovillo

Deportista ocasional y periodista permanente. Apasionado de estas dos temáticas, en todas sus vertientes. Me gusta contar historias y hazañas. Y en el deporte es donde más ocurren. Buscando siempre la noticia y el proporcionar información útil, ya sea en radio, televisión, prensa o digital.

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