Existen muchos tipos de reconocimientos médicos: para trabajo, oposiciones, de salud, para conductores, de armas… Pero sin duda el de mayor importancia para las personas que practican deporte es el Reconocimiento Médico Deportivo (RMD). Y no nos referimos solo a los deportistas de élite o profesionales, sino a toda la población que realice alguna actividad física o practique algún deporte de forma amateur, indepedientemente de su estado físico o edad.

El Reconocimiento Médico Deportivo nos permite hacer un control y un seguimiento del estado de la salud de los jugadores o deportistas. Además, es una herramienta que permite detectar signos de enfermedades que pueden tener su origen con el esfuerzo físico y tomar medidas para reducir la probabilidad de daños o alteraciones posteriores en su estado de salud.

 

Cuáles son los objetivos del Reconocimiento Médico Deportivo

Los objetivos del RMD son:

1.- Recopilar información de referencia sobre nuestro organismo para el futuro. De esta forma se garantiza que vamos a obtener una buena respuesta por parte de nuestro cuerpo frente a las situaciones de estrés a las que lo vamos a someter.

2.- Detectar trastornos controlables que pueden interferir con la práctica deportiva como lesiones mal curadas, sobrecargas, debilidades musculares… Por eso se recomienda realizarse al menos seis semanas antes de las prácticas de pretemporada cuando se trata de deportistas federados.

3.- Determinar si existen contraindicaciones para la realizar una u otra actividad.  Saber con la anamnesis o entrevista si ha tenido pre síncopes, síncopes, palpitaciones por esfuerzo, incremento de la tensión arterial, soplo nuevo, inestabilidad cervical, convulsiones, entre otros episodios que puedan advertir de riesgos para la práctica de un determinado deporte.

4.- Detectar predisposición a lesiones o enfermedades. Los antecedentes de salud del deportista son esenciales. Los antecedentes familiares de muerte súbita, disnea y síncope o pre síncope obligan a realizar una evaluación más completa del sistema vascular. Como ejemplo, la hiperflexibilidad puede resultar ventajosa para algunos deportes (gimnasia) pero pueden ocasionar dolor y problemas articulares si el deportista no ha desarrollado los músculos para compensar esa incompetencia ligamentosa.

5.- Evaluar la forma física del deportista para ayudar a prevenir lesiones. La exploración física nos puede indicar el grado de preparación: pulso en reposo, presión arterial, test elementales de esfuerzo, talla y peso ayudan a comenzar de manera adecuada el trabajo deportivo.

6.- Cumplir las obligaciones legales y de seguros. Al detectar alteraciones anatómicas como disimetrías (como ejemplo, tener una pierna más corta que otra), atrofias musculares o patologías, se puede actuar para corregirlas con el especialista indicado, de forma previa a la práctica del deporte, ya que las mutuas o seguros no están obligadas a ello.

7.- Reforzar conocimientos de educación sanitaria. Permite aconsejar al deportista sobre temas de higiene personal, higiene bucal, nutricional, horas y calidad del sueño, necesidad de estudio y ocio.

8.- Establecer una relación médico-paciente con el deportista. El reconocimiento médico deportivo estrecha la relación del Médico del Deporte con el deportista para que pueda comentar circunstancias adversas o de presión en el equipo, que muchas veces son causa de lesiones musculares o rendimiento deficiente.

En qué consiste un Reconocimiento Médico Deportivo

En nuestro desempeño diario nos preocupamos por dar atención de calidad a nuestros deportistas. Para ello, seguimos un procedimiento que incluye los siguientes pasos:

  1. Rellenar una encuesta médica de antecedentes familiares, personales y deportivos.
  2. Toma de constantes vitales (frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno, tensión arterial).
  3. Toma medidas antropométricas (peso, talla, índice de masa corporal, composición corporal).
  4. Aplicación de exámenes auxiliares (Electrocardiograma, Optometría, Espirometría, Radiografía, éstas últimas si el médico lo considera necesarias o puede indicar alguna otra si precisa).
  5. Examen físico  por aparatos y sistemas enfocado con mayor énfasis al deporte que se va a realizar. Teniendo como ejes centrales el respiratorio, cardiovascular y osteo-muscular.
  6. Informe final, con: Diagnósticos o hallazgos encontrados; recomendaciones y educación sanitaria; aptitud.

El reconocimiento médico deportivo ofrece una oportunidad para detectar trastornos de salud que hacen peligrosa la práctica deportiva. Debe realizarse en el momento oportuno para poder abordar cualquier hallazgo preocupante o dar tiempo a rehabilitar las lesiones. Además, supone una ocasión para establecer comunicación entre el médico y el deportista o equipo, permitiendo brindar información sobre deporte saludable y con seguridad.

De qué hablamos cuando decimos que un deportista ‘ha pasado reconocimiento’
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