El Maratón de Varsovia de 2017 nos deja una escena impactante sobre los límites del rendimiento humano con un nuevo caso de colapso en deportistas: a falta de 800 metros para la línea de meta, la atleta keniana Recho Kosgei sufre un colapso que le hace caer al suelo y que le impide levantarse para seguir corriendo, pese a sus múltiples intentos. En el trance, la etíope Bekelu Beji la adelanta y se proclama vencedora, aunque es la sobrecogedora imagen de Kosgei la que ha dado la vuelta al mundo mientras intentamos responder a una cuestión: ¿Qué ocurre en el cuerpo de deportistas de élite para llegar a ese extremo?

El colapso el deportistas es un fenómeno relativamente habitual en disciplinas de resistencia, sobre todo cuando se compite en condiciones de altas temperaturas y nivel de humedad.

En ocasiones, el colapso en deportistas es leve y no supone la pérdida de consciencia del deportista, que mantiene sus plenas facultades mentales y signos vitales normales. La combinación de descanso e ingesta de líquidos pueden mantener la situación bajo control.

Los casos más graves de colapsos representan una amenaza muy seria para la salud y provocar incluso la muerte

En otras ocasiones, pasamos a causas más graves: el deportista sufre calambres, desorientación, confusión e inestabilidad, sus facultades mentales se ven alteradas, sus signos vitales arrojan inestabilidad y puede llegar a perder la consciencia.

Los casos más graves de colapsos representan una amenaza muy seria para la salud y provocar incluso la muerte, por lo que el diagnóstico y la intervención rápida de los especialistas médicos es primordial para la recuperación del deportista afectado.

Las principales causas de colapso en deportistas son:

Colapso en deportistas: La hiponatremia

La hiponatremia se produce cuando la concentración de sodio en la sangre cae a un nivel demasiado bajo, lo que provoca de forma súbita una inflamación del cerebro que puede poner en serio riesgo la vida del deportista.

Suele estar asociada a esfuerzos muy prolongados en el tiempo, como los que se generan en una maratón o ultramaratón, en situaciones en las que se producen grandes pérdidas de sodio a través del sudor al mismo tiempo que se inquiere una gran cantidad de agua (con una ínfima cantidad de sodio).

El riesgo de hiponatremia puede limitarse al beber agua de forma razonable, siempre por debajo de la pérdida por sudoración, e ingiriendo bebidas y alimentos que contentan sodio para equilibrar el organismo.

La deshidratación

Es lo que ocurrió en el caso atleta keniana Recho Kosgei del vídeo que acompaña este artículo. Según su entrenador, la keniana sufrió una deshidratación al no poder beber ningún líquido en los avituallamientos de los kilómetros 30, 35 y 40.

La deshidratación es uno de los factores que tiene mayor incidencia en el rendimiento deportivo y puede conducir o favorecer el colapso en deportistas. Cuanto más deshidratado se encuentre el deportista, menor será su capacidad para sudar y, por lo tanto, para mantener el control sobre su temperatura corporal.

A medida que la deshidratación avanza, el volumen de agua en el torrente sanguíneo baja, y puede producirse una bajada de la tensión arterial. La función cardiovascular se ve afectada y el corazón tiene dificultades para mantener el volumen de sangre que transporta a los tejidos.

Una bajada del nivel del flujo sanguíneo que llega a la piel y niveles bajos de hidratación frenan la sudoración y, por tanto, la capacidad del cuerpo de disipar calor, incrementando el riesgo de golpe de calor.

El rendimiento disminuye cuando la deshidratación se encuentra entre el 1 y el 3% del peso corporal del deportista. A partir del 4/6% se produce una disminución de la fuerza muscular y aparecen contracturas y dolores de cabeza. A partir del 10%, nos encontramos con un grave riesgo para la vida.

Sed, sensación de boca seca y dificultad para producir saliva son señales de alerta que deben ponernos en guardia para identificar la situación que estamos a punto de atravesar.

Más información: Diez pautas básicas para hacer deporte en los días de más calor

Colapso en deportistas: el golpe de calor

El golpe de calor es un síndrome de fracaso multiorgánico que es consecuencia de la elevación de la temperatura corporal por encima de los 40 grados centígrados y un fallo en los mecanismos que se encargan de controlar la temperatura corporal.

La desorientación, la fatiga intensa, vómitos, diarreas, frecuencia cardiaca y respiración acelerada y la alteración de la conciencia son señales de alerta. Si no se trata adecuadamente, el afectado puede sufrir un fallo multiorgánico y caer en coma y fallecer. Actuar rápido enfriando el cuerpo del afectado es crucial.

Más información: Golpe de calor en el deporte: cuando el cuerpo se dispara a más de 40 grados

Hipotensión postural (agotamiento extremo)

Es una causa común de las versiones más leves de colapso y sucede generalmente al cruzar la meta. Consiste en una incapacidad para estar de pie o andar sin ayuda, sufrir mareo, desfallecimiento o desmayo, justo al acabar el esfuerzo, como consecuencia del cese del bombeo muscular que mantiene el retorno venoso durante la carrera. La sangre se acumula en la piel y en las extremidades, y no llega con la fuerza necesaria al sistema central y al cerebro.

Cuando se produce un colapso por hipotensión postural, las asistencias de las carreras suelen recurrir a un tratamiento simple: elevar las piernas del atleta durante varios minutos hasta que se recupere.

Colapso en deportistas: cuando el cuerpo se desconecta
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