Caminar, hacer deporte, moverte. Todo desgasta y, en particular, todos los movimientos desgastan los cartílagos, el tejido que reviste las articulaciones. La condromalacia es la afectación de un cartílago y, aunque afecta a cualquier cartílago, suele añadírsele un apellido: Condromalacia rotuliana. Esto indica la frecuencia del problema: el cartílago más afectado, por desgaste o por la práctica deportiva, es el que recubre la articulación de la rodilla. Hemos hablado con dos especialistas de Clínicas Beiman para que nos expliquen qué es exactamente la condromalacia, por qué se produce y qué podemos hacer para mitigarla.

¿Qué es la condromalacia?

La condromalacia es un desgaste del cartílago. La traumatóloga Isabel Cuevas señala que se trata de un “reblandecimiento” del cartílago y añade una precisión terminológica: en realidad, hablamos de condropatías de distinto grado. La de grado cuatro, la más grave, es una úlcera condral. La de grado uno es una condromalacia. La doctora lo explica con una metáfora: “Es una pintura que no está desconchada, pero sí reblandecida”.

Siendo así, es normal sufrir condromalacia a edades avanzadas y no lo es tanto durante la juventud. Sin embargo, la práctica deportiva muy intensa está provocando casos a edades antes muy inhabituales.

Condromalacia rotuliana

¿Por qué sufrimos condromalacia rotuliana?

“La condromalacia surge por varias razones, pero casi siempre por desgaste articular”, añade Salvador Castillo, especialista en medicina deportiva y en patologías músculo-esqueléticas. A mayor uso, mayor desgaste. Ahora bien, la ecuación no funciona llevada al extremo. Una persona absolutamente sedentaria también se expone al deterioro de sus cartílagos. Lo mejor para nuestras rodillas es una actividad deportiva moderada, según el doctor Castillo.

Además, hay que tener en cuenta que el desgaste no se produce sólo por el ejercicio o el desgaste natural por su uso. El desgaste tiene mucho que ver con la disposición de la rótula o la articulación. “La rótula tiene tantas posiciones como personas. Si articula correctamente con el fémur el desgaste es menor”, comenta Castillo. “Esto tiene que ver con la disposición de tus huesos y músculos, con cómo comienzas a andar desde pequeño, con tus estructuras óseas y con tu pisada y la forma de apoyar que tengas“, añade.

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¿Qué deportes desgastan más las rodillas?

Aquellos que incluyen en su práctica la realización de frenadas, giros y arrancadas. Es decir, casi todos. En cambio, el ciclismo y la natación casi no desgastan. Sin embargo, Castillo hace una matización: “No tiene tanto que ver con el tipo de deporte, sino con la actividad deportiva”. El doctor aclara que no es lo mismo entrenar tres o siete días a la semana, ni hacerlo sobre césped que sobre tierra. La superficie es esencial porque la rodilla absorbe el golpe de la pisada.

Con todo, lo que más influye de todo es la forma de apoyar y la biomecánica. “Si tienes una buena biomecánica y el apoyo es correcto el desgaste es mucho menor”. Los estudios de la pisada y biomecánicos del deportista son importantes para conocer a cada deportista.

¿Qué soluciones hay a la condromalacia?

Los dos expertos aclaran que el cartílago no se regenera. “No es posible regenerarlo porque no tiene mucha vascularización y por tanto no tiene capacidad de cicatrizar”, explica Isabel Cuevas. “Hoy en día no hay nada en la medicina que regenere el cartílago articular”, completa el doctor Castillo. La razón es que las células cartilaginosas tienen una capacidad limitada de auto-reparación, de modo que se ha intentado aportar células capaces de realizar la condrogénesis. Ha habido estudios e investigaciones como ésta (ver estudio) que muestran avances partiendo del implante de cartílago autólogo, que consiste en implantar condrocitos, el tipo de células cartilaginosas que reparan la zona dañada, pero en opinión de Salvador Castillo, “estamos lejos” de una solución.

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Sin embargo, sí es posible frenar su deterioro y mejorar notablemente la calidad de vida. “Cuando llega el paciente lo que buscamos es que no avance la condromalacia rotuliana”, señala el médico del deporte. Para ello hay varias vías, que te ordenamos según las preferencias del doctor Castillo:

Condromalacia rotuliana: la importancia del estudio biomecánico

“Lo primero es corregir y hacer una buena rehabilitación“, señala el doctor. Se trata de que la articulación tenga una mejor alineación. Para esto conviene disponer de un estudio biomecánico que determine si la alineación se puede corregir con una plantilla. “Sólo hay dos maneras de corregir una articulación: cambiar la base de apoyo y corregir/mejorar la musculatura. Es como si árbol nace torcido: o desde abajo lo resituas o coges una cuerda y tiras de él”, ejemplifica el doctor.

Condromalacia: ácido hialurónico y factores de crecimiento

También es posible aplicar algún tratamiento. Destacan dos: el ácido hialurónico y los factores de crecimiento plaquetarios. Ambos se aplican por infiltración.

El ácido hialurónico, un clásico para tratar las condropatías, es un lubricante. “La fricción es menor. No cura, pero alivia los síntomas”, dice Castillo. Las infiltraciones de ácido hialurónico no son excluyentes de otros tratamientos, como los factores de crecimiento. “No regeneran, pero mejoran la cicatrización del tejido”, al cerrar las pequeñas úlceras del cartílago.

Otra opción es aplicar colágeno, siempre que sea infiltrado. “Por vía oral no sirve para nada”, advierte Castillo, en la misma línea de lo que ya te explicamos aquí.

Condromalacia rotuliana: la cirugía

Por último, se puede realizar una cirugía para “liberar la rótula”. La rótula está sujeta por dos alerones. “Depende de por dónde se roce más soltamos una de las bandas y la fricción es menor”. Sin embargo, este opción es la última solución, sólo para que no hayan funcionado las anteriores y el paciente presente mucho dolor. Otra opción es realizar una “cirugía de limpieza”, que Castillo resume de manera gráfica: “Igualar los socavones de la carretera”.

A todo esto, Isabel Cuevas añade una solución preventiva a la condromalacia rotuliana: evitar aquello que desgaste especialmente los cartílagos, como deportes de impacto o hacer sentadillas. Por el contrario, conviene fortalecer los cuádriceps o las articulaciones afectadas, con bicicleta o natación con aletas.

La condromalacia se detecta mediante resonancia magnética o artroscopia, y como dicen nuestros especialistas, es bastante frecuente. Más en edades avanzadas, pero cada vez a edades más tempranas, fruto de un deporte excesivo o del desgaste provocado por una mala biomecánica. “Coges diez personas al azar y de cuatro a seis tienen mala biomecánica. Por lo menos. Y no lo saben”, lamenta Castillo. Evítalo si estás a tiempo.

Condromalacia rotuliana: todo sobre la lesión por ‘desgaste’ de la rodilla
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Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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