El peroné es un hueso largo, delgado y lateral que se encuentra entre la rodilla y el tobillo, respaldado por la tibia. Entre otras funciones, el peroné aporta estabilidad al tobillo, sirve de sujeción a los músculos de la pierna y soporta cierta parte del peso del cuerpo (entre el 6 y el 17%).  La fractura de peroné es una de las más comunes tanto en los deportistas como en la vida diaria. De hecho, algunos estudios apuntan que es la tercera más recurrente tras la de fémur y la de radio/cúbito (ver más). A continuación, te explicamos todo lo que debes conocer acerca de la fractura de peroné, tan usual que nos puede apartar de la actividad física durante varios meses.

Fractura de peroné: causas

La principal causa de la fractura de peroné es por un esguince de tobillo, tal y como señala el doctor Sergio Tejero, especialista en Medicina del Deporte y cirugía del tobillo y pie, traumatólogo y coordinador de la Unidad de tobillo y pie en Clínicas Beiman. No obstante, no es la única causa, ya que también puede deberse a una mala caída o a un accidente.

Tejero precisa que la fractura de peroné es más común en deportes de contacto, citando como ejemplos las artes marciales, el fútbol o el baloncesto, entre otros: “Deportes en los que un esguince e incluso un traumatismo directo (golpe) puede conllevar una fractura”.

El peroné no es de los huesos más afectados por las fracturas por estrés. A pesar de ello, un entrenamiento excesivo en deportes como el running (especialmente trail running) puede originar lesiones de este tipo.

Fractura de peroné: síntomas

El especialista Tejero indica que el síntoma más evidente de una fractura de peroné es que “el paciente no puede apoyar el pie por la inflamación, el dolor y la impotencia funcional que le crea”.

Además, también hay casos en los que la propia fractura viene acompañada de un chasquido sonoro que evidencia la lesión. Otros indicios de esta fractura son deformidad en la zona, hematoma y, en ciertos casos, entumecimiento en el pie o pérdida de sensibilidad.

Fractura de peroné: diagnóstico

Es muy importante que, ante cualquier síntoma de fractura de tobillo, no se apoye el pie en el suelo. De este modo, podemos evitar empeorar la lesión. Sergio Tejero explica que es el traumatólogo el que hace una exploración inicial de la posible fractura, acompañada posteriormente de una radiografía para determinar la existencia de la misma.

En este reconocimiento, el especialista podrá conocer el alcance de la afección. En el caso de que sea una fractura de peroné “siempre se debe explorar bien el tobillo para descartar que no haya una lesión de ligamentos asociadas”, precisa Tejero. El doctor habla en este apartado de la lesión del ligamento deltoideo y de la sindesmosis (membrana fibrosa que une la tibia y el peroné). Estas roturas de ligamentos pueden no ser reconocidas en las radiografías pero es común que aparezcan asociadas a las fracturas de peroné. Además, pueden determinar si el paciente necesita un tratamiento quirúrgico ya que son lesiones inestables.

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Tipos de fractura

La longitud del peroné implica que no siempre se produzca la fractura por el mismo sitio. De hecho, cada cual tiene sus características y la recuperación variará según en la zona en la que se encuentre. En términos generales, las fracturas de peroné se pueden englobar del siguiente modo:

  • Fracturas de la cabeza del peroné: Están situadas en el extremo superior del peroné, junto a la rodilla. La consolidación se produce en unos dos meses aunque puede aumentar si están afectados los nervios o si existe desplazamiento.
  • Fracturas de la diáfasis del peroné: Estas fracturas tienen lugar en la zona central del hueso. Aisladas y por sí solas no son de excesiva importancia y pueden estar consolidadas en unas seis u ocho semanas.
  • Fracturas de maléolo lateral: Se producen cuando el peroné se fractura a la altura del tobillo. Podría acarrear otro tipo de lesiones que complicarían su recuperación. El tiempo mínimo de baja es de unos tres meses. Esta es la lesión más frecuente y complicada ya que es muy importante para la estabilidad del tobillo.
  • Fracturas por estrés: Ocasionalmente se originan debido a esfuerzos repetitivos y constantes aunque el peroné no es de los huesos donde más se ocasionan estas lesiones. Normalmente no implican desplazamiento por lo que tienen un periodo de recuperación cercano a las seis semanas.

A estas fracturas se pueden unir otras como la de los ligamentos previamente mencionados eo, incluso, la fractura de tibia cuando la lesión adquiere un grado de gravedad superior.

Tratamiento de la fractura de peroné

La gravedad de la fractura determinará el tratamiento a llevar a cabo. Prácticamente, se diferencian dos tratamientos: el quirúrgico o el conservador.

En el primero de los casos se incluyen aquellas fracturas con desplazamiento o bien en las que los ligamentos están afectados: “Si hay desplazamiento, hay que operar necesariamente”, sentencia Sergio Tejero. El objetivo es volver a colocar el peroné en su sitio siendo muy importante que quede muy bien esa operación para evitar posibles dolores crónicos por la zona en la que está situada la lesión. La intención es la misma en el caso de los ligamentos. El material de osteosíntesis (agujas, tornillos, placas) que se utiliza en la operación puede ser retirado (o no) posteriormente.

En las situaciones en las que no hay desplazamiento “podría servir el tratamiento conservador”, concreta el especialista de Clínicas Beiman. Según la gravedad de la fractura (o incluso fisura), los sanitarios decidirán el tiempo que el paciente lleve puesta una férula de yeso e incluso un walker (botín).

Cómo recuperarse de una fractura de peroné

Lo que sí es necesario en ambas situaciones es un proceso de rehabilitación posterior a la recuperación de la fractura. Así lo justifica el fisioterapeuta de Clínicas Beiman Marco Aurelio Toral: “En el momento que haya una inmovilización se pierde masa y tono muscular. Además, en estos casos dejas de cargar peso. Todo esto durante varias semanas”.

El profesional aclara que la inmovilización ‘duerme’ la musculatura y los ligamentos. Por ello, el trabajo que se realiza no es solo pensando en “la consolidación de la fractura sino en las patologías asociadas a ella”, detalla Toral. Por ejemplo, tras la fractura de peroné es necesaria la reeducación de la marcha, cómo se apoya el pie, la biomecánica, la pisada, la articulación… “Es una cadena porque al final es uno de los huesos en los que estás apoyando el peso”, razona el fisioterapeuta.

Poner plazos de recuperación en estas lesiones es aventurarse en una apuesta en la que entran en juego muchos factores. Entre ellos, la gravedad de la fractura y las características del paciente: edad, alimentación, si es deportista…  De manera genérica, se podría afirmar que una fractura de peroné sin desplazamiento implica un periodo de recuperación de dos o tres meses mientras que con desplazamiento puede discurrir entre cuatro y seis. Todo ello, recordamos, son plazos orientativos ya que cada caso es individual.

El fisioterapeuta se ayudará durante el proceso de recuperación de algunas técnicas de fisioterapia avanzada para conseguir una correcta evolución de la fractura. Así, Marco Aurelio Toral señala que es común que en estas lesiones de peroné se utilice la magnetoterapia para “ayudar a la configuración del callo óseo” (formación que une dos huesos fracturados). También la diatermia “si queremos drenar un posible edema o inflamación a la vez que trabajar la musculatura que se haya podido ver afectada”. Por último, el especialista apunta el láser en el caso de que “hubiera una herida o cicatriz”.

A la hora de aplicar estas técnicas es importante tener cuidado con la compresión ya que la fractura puede verse desplazada. De igual modo, el profesional no debe olvidar que hay material metálico que puede verse afectado por la utilización de uno u otro tratamiento.

Referente a la recuperación activa, Toral determina que el paciente puede trabajar en la piscina y hacer determinados ejercicios. Eso sí, “dependiendo de a qué altura sea la fractura será el ejercicio a realizar”. Como ejemplo, la persona lesionada podría hacer sin problemas actividad física de tren superior mientras que el tren inferior se trabaja en la piscina para “poder empezar a darle movilidad”. Esta persona no podrá andar en el caso de que sea una fractura completa pero sí iniciará una rehabilitación más prematura, un aspecto importante para conseguir una evolución lo mejor posible. En una fase más avanzada de la recuperación y, con el objetivo de darle más movimiento a esa zona, se trabajará en disminuir la rigidez.

En principio, Sergio Tejero aclara que “si hay una consolidación perfecta y una correcta recuperación, la fractura de peroné no tiene que limitar el día a día de la persona. Pero para eso hay que explorar y ver que no hayan quedado secuelas”. Por esta razón, es primordial seguir al pie de la letra las recomendaciones de los profesionales. Más cuando estamos hablando de una recuperación en la que cualquier factor es determinante.

Antonio Alvarez Lovillo

Deportista ocasional y periodista permanente. Apasionado de estas dos temáticas, en todas sus vertientes. Me gusta contar historias y hazañas. Y en el deporte es donde más ocurren. Buscando siempre la noticia y el proporcionar información útil, ya sea en radio, televisión, prensa o digital.

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