El síndrome del piramidal es una sobrecarga que afecta al nervio ciático. Una traumatóloga y un fisioterapeuta nos explican qué hacer para prevenirlo

Una contractura puede generar un dolor más intenso del habitual si afecta a algún nervio cercano. Esto es lo que sucede con las contracturas o las sobrecargas del músculo piramidal o piriforme, un músculo situado en la parte profunda del glúteo, en la pelvis, con la función de realizar la rotación externa de la pierna, y cuya sobrecarga puede generar el síndrome del piramidal.

La contractura o sobrecarga oprime al nervio ciático que pasa por debajo del músculo, y produce el dolor tan característico. La sobrecarga y la contractura acortan la longitud del músculo, aumentando su volumen, y esto provoca una compresión sobre el nervio ciático. Es el llamado síndrome del piramidal.

Este síndrome puede afectar a cualquiera que adopte una mala postura o una biomecánica deficiente, pero entre los deportistas tiene especial incidencia entre los corredores. En este artículo podrás descubrir todo sobre esta dolencia y saber qué podemos hacer para prevenirla.

Síndrome del piramidal

Qué es el síndrome del piramidal y cómo se produce

Como ya hemos señalado, el síndrome piramidal es una contractura o sobrecarga del músculo piramidal. La doctora Isabel Cuevas, traumatóloga de Clínicas Beiman, explica que el músculo piramidal es un músculo rotador externo de la pierna, y que, si parte de una posición viciada, se puede contracturar cuando se realizan rotaciones externas de la pierna.  Además, la doctora señala que el síndrome puede ser secundario de algunas patologías o torceduras de tobillo o rodilla, que obliguen a caminar en rotación externa.

Por su parte, el fisioterapeuta Marco Aurelio Toral señala algunos de los factores que pueden provocar su aparición:

  • Se puede producir por un espasmo muscular,
  • Por una carrera más larga de la cuenta,
  • Por una carga mayor de entreno,
  • Por un engrosamiento del músculo producido por una mala biomecánica, que va sobrecargando el músculo con el tiempo.

En el caso de los corredores, el origen del síndrome del piramidal está en la aplicación de una mala mecánica de carrera. Un corredor de fondo genera un número importante de impactos durante la carrera. «Puede ocurrir que la musculatura estabilizadora, de la cintura pélvica, el glúteo medio, o el piramidal, no estén del todo trabajados para el ejercicio que hacemos o esté asumiendo una carga mayor de la que puede soportar. Entonces aparece el síndrome», comenta Toral.

También puede derivar de una mala biomecánica de la pisada. Por ejemplo, si no sabemos que somos pronadores y no corremos con un calzado adecuado a nuestra pisada, aumenta la probabilidad de desarrollar el síndrome del piramidal. La doctora Isabel Cuevas lo explica: «[Si tu pisada no es correcta] puede que al correr necesites mayor estabilidad, y poner la pierna un poco en rotación externa. Se aumenta la base de sustentación rotando la cadera, para dar más estabilidad». Esa rotación, a la que se refiere la doctora, es la que puede generar la sobrecarga o contractura del músculo, y esta degenerar en la aparición del síndrome del piramidal.

Sintomatología y diagnóstico del síndrome piramidal

«Cuando el paciente no conoce los síntomas, puede crear dudas de si hay una protrusión [discal] o una hernia, y se puede confundir con la ciática o un problema lumbar«, señala Toral. Afortunadamente, el síndrome piramidal es una patología generalmente más leve, provocada en muchas ocasiones por la compresión del músculo, por una contractura, por adoptar una mala postura o, simplemente, por sentarnos mal.

Los síntomas del síndrome del piramidal son tumefacción, molestias y dolor en el glúteo. Además, el síndrome produce un reflejo por el seguimiento del nervio ciático, que baja por mitad del glúteo, hasta detrás de la corva. Suele llegar hasta la zona posterior del muslo. Según Toral, «tendría que ser muy intenso para que el dolor llegara al pie». Por su parte, la doctora Cuevas es muy gráfica en la descripción: «Se trata de un pinchazo en el glúteo que se irradia a veces hacia abajo».

«El diagnóstico es por exploración, por dolor a la palpación«, señala la doctora, que añade que en algunas ocasiones implica una limitación de la rotación interna y que puede ir acompañado de mayor dolor en maniobras de rotación interna, flexión y aproximación de cadera.

En cualquier caso, aunque se trate de una dolencia que pueda detectar un fisioterapeuta con práctica, es función del médico realizar el diagnóstico, que en alguna ocasión puede implicar la realización de pruebas radiológicas para descartar otras patologías. El síndrome se puede detectar con radiografías y «sobre todo, con resonancia magnética«, explica la doctora.

El fisioterapeuta Marco Aurelio Toral está de acuerdo con la doctora Cuevas, y advierte de que la protrusión tiene una sintomatología que a veces puede confundirse con el síndrome piramidal. Además, Toral añade que hay que descartar que estemos ante una fibrosis por una antigua rotura de bíceps femoral.

Recuperación y prevención del síndrome piramidal

Para tratar el síndrome del piramidal bastará, habitualmente, con la fisioterapia. La doctora Cuevas indica cuál es la secuencia de tratamientos:

  • «La primeria opción de tratamiento es analgésico, antiinflamatorio y relajante», explica la doctora.
  • Si no tiene efecto, se pasaría a la fisioterapia.
  • En caso de contracturas o sobrecargas resistentes, podría darse el caso de que fuese aconsejable realizar infiltraciones de corticoides o de bótox.
  • En último extremo sería la aplicación de cirugía ante un síndrome resistente. Sin embargo, la doctora Cuevas señala que se trata de un caso hipotético, y que ella no ha tratado nunca un síndrome así.

Generalmente, el síndrome del piramidal se solucionará con unas sesiones de fisioterapia. Marco Aurelio Toral explica que un fisioterapeuta experimentado y con todas las herramientas a su alcance puede aplicar diversas técnicas, desde descargar la musculatura mediante técnicas de punción seca, a estiramientos analíticos y activos, ejercicios excéntricos, o el drenaje del músculo.

Sin embargo, Toral advierte: «Si se produce un síndrome aislado puede ser suficiente, pero si has tenido varios casos hay que ir a la causa, que puede ser una mala biomecánica o una mala adaptación». En este sentido, conviene «aislar» variables como la dureza del terreno (a mayor dureza, más posibilidades de sobrecarga) y comprobar la frecuencia de la aparición del síndrome, para realizar una adaptación. Marco Aurelio Toral señala que es esencial «tener bien claro cómo es nuestra pisada, y realizar un análisis biomecánico con un podólogo de confianza«.

En ese caso, la solución pasa por una readaptación de la musculatura, de cintura pélvica, de los estabilizadores de cadera, rodilla y tobillo, y con la aplicación de un protocolo de ejercicios adaptados para cada persona y de sus características. Así, el tipo de ejercicio y las cargas dependerán, por ejemplo, de si tiene valgo en la rodilla o de si tiene musculatura débil o acortada. Para ello será necesario contar con la guía de un readaptador o preparador físico.

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Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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2 comentarios

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  • Buenos días: Tengo 54 años, activa, llevo 1 año padeciendo dolores lumbares que me imposibilitan para hacer determinadas cosas, como por ej. darme vuelta en la cama, ponerme unos pantalones sin apoyarme en una pared etc. Tengo resonancia hecha y el resultado son dos protusiones. Me duele el glúteo y toda la zona lumbo sacra. He ido a Fisios hasta tres veces por semana, algo mejoro pero mi calidad de vida cada vez es peor, como mejor me encuentro es de pie o andando.
    Me dicen que tengo que fortalecer el CORE, zona abdominal y dorsal pero es un circulo vicioso porque en cuanto hago algo de ejercicio me duele mas. He hecho deporte siempre, hasta hace un año que lo único que hago es andar. Alguna solución? muchas gracias de antemano. saludos. Ana.

  • Buenos días, soy un chico de 19 años que sufre supuestamente una contractura del músculo piramidal izquierdo, jamás me di cuenta de cual era el problema y seguí practicando deporte así, ya han pasado 5 años y estoy pésimo, se me nota una pierna más larga que la otra, un hombro más alto que el otro y el dolor es horrible y muy constante, ya asistí a terapias y me cansé de ir al seguro, alguna recomendación que me podrían dar por favor..!!!

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