En los últimos años, se han extendido tratamientos en fisioterapia que hasta hace poco tiempo estaban restringidos al ámbito puramente médico. Es el caso de las ondas de choque, que permiten aplicar sobre los tejidos ondas acústicas de alta frecuencia y energía. En este artículo analizamos las ventajas de este tratamiento y, de forma específica, las ofrecidas por el equipo Impactis M+ de Astar, distribuido en España por SANRO Electromedicina.

Cuando hablamos de ondas de choque, estamos ante un mecanismo aparentemente sencillo. La terapia aplica entre una y cuatro ondas sonoras de alta velocidad por segundo a través de un cabezal que se coloca sobre el lugar a tratar, y que dispara las ondas mediante un proyectil. Mediante un gel es posible focalizar la dirección de las ondas: es decir, dirigir las ondas exactamente al tejido lesionado.

La terapia de ondas de choque es uno de los métodos más efectivos para el tratamiento de patologías musculo-esqueléticas. Pero además, su uso es también muy común en tratamientos de medicina estética.

¿Cómo se usan las ondas de choque?

Como ya te explicamos en este artículo, hay dos tipos de aparatos de ondas de choque, en función de cómo propagan la onda.

  • En las ondas de choque focales la propagación se focaliza en un punto. Esto permite que la energía de las ondas alcance tejidos profundos, de hasta doce centímetros, y muy específicos. Este tipo de ondas se usa preferentemente en tratamientos médicos.
  • En las ondas de choque radiales la propagación tiende a ser expansiva. De esta forma la energía, al dispersarse, disminuye a partir de los tres centímetros de profundidad, pudiendo llegar hasta los cinco centímetros. Este es el tipo de onda usado habitualmente en fisioterapia, pues los ligamentos, la musculatura o los tendones a los que quiere llegar el profesional no están a tanta profundidad. Además, las ondas radiales son menos molestas y tienen menos riesgos o efectos secundarios asociados.

La terapia de ondas de choque debe aplicarla siempre un especialista, que determinará el número de sesiones según cuál sea la patología que requiera de tratamiento. Generalmente el número de sesiones oscila entre tres y cinco, de una duración de unos diez minutos, y con un margen de una semana entre sesiones.

«Tras la primera sesión se deben explicar ejercicios de predominio excéntrico y evitar medidas antiinflamatorias (hielo y antiinflamatorios) que resten eficacia al tratamiento de las ondas de choque», explica José Carlos Albaladejo, fisioterapeuta de Clínicas Beiman. Por eso es tan importante para el éxito de la terapia que el paciente esté implicado en su recuperación.

Impacis M+: ¿Qué se consigue con las ondas de choque?

Las ondas de choque producen una serie de efectos biológicos en el tejido diana, acelerando la reparación y el crecimiento celular, mientras se alivia el dolor y se recupera la movilidad. Los tejidos lesionados responden a la onda con inflamación, antes de generar una una respuesta regeneradora. Además, se produce un efecto relajante. Por eso, los efectos principales de equipos como Impactis M+ son:

  • Efecto analgésico: se produce porque se inhibe la llamada «sustancia P», que tiene una función de neuromodulador y neurotrasmisor del dolor. La acción analgésica y antiinflamatoria se consigue por medio del bloqueo de la incitación y transferencia de las señales de dolor.
  • Regeneración tisular por el aumento de la irrigación sanguínea y la creación de factores de crecimiento autólogos y de células madre. Los impulsos estimulan el metabolismo celular y mejoran la circulación de la sangre en la zona afectada. Además, el tratamiento de ondas de choque acelera la producción de colágeno, que es un elemento esencial para reconstruir los tejidos dañados.

Como decíamos al comienzo, esta técnica se ha exportado del ámbito puramente médico a la fisioterapia. Esto ha ocurrido principalmente gracias a la introducción de equipos de ondas de choque radiales. Es un tratamiento muy útil para dolores crónicos, y también se utilizan con frecuencia para disolver calcificaciones. También se aplica para la regeneración de tejidos musculares, por ejemplo, en casos de esguinces o distensiones.

A continuación, una lista de lesiones y patologías para las que puede ser útil la aplicación de terapia de ondas de choque:

  • Tendinopatías degenerativas.
  • Epicondilosis humeral lateral y medial.
  • Tendinosis bíceps crural.
  • Tendinosis cuadricipital.
  • Tendinosis rotuliana.
  • Tendinosis del tibial anterior, tibial posterior y peroneos.
  • Tendinosis del hombro sin calcificación.
  • Tendinosis del manguito trocantéreo o trocanterosis.
  • Tendinosis aquílea: tendinopatía proximal y entesopatía insercional.
  • Fasciosis plantar o entesopatía de la fascia plantar: con y sin espolón calcáneo.
  • Tenovaginosis crónicas : Enfermedad de De Quervain
  • Fracturas de estrés (siempre superficiales)
  • Enfermedad de Kienbock en la muñeca
  • NAV del astrágalo en el tobillo.
  • NAV de los cóndilos femorales de la rodilla.
  • Osteocondritis disecante.
  • Osteocondritis de la rodilla.
  • Osteocondritis del astrágalo.
  • Enfermedad de Freiberg en el pie.
  • Heridas cutáneas.
  • Ulceras cutáneas.

Impactis M+ de Astar, la evolución de un modelo de éxito

El equipo Impactis M+ de Astar, distribuido en España por SANRO Electromedicina, es uno de los modelos de referencia para la aplicación de la terapia de ondas de choque. Se trata de un modelo de última generación, la evolución natural del modelo Impactis M (con una exitosa trayectoria de 25 años), y que destaca ante todo por su funcionalidad.

Este nuevo modelo ha sido diseñado para ampliar todavía más las posibilidades de uso terapéutico. Sus características facilitan su uso en 44 programas de tratamiento preestablecidos por el fabricante y 50 definidos por el propio usuario.

Entre sus características técnicas destacan las siguientes

  • Rango de frecuencias de 1 a 25 Hz, lo que garantiza el confort del paciente durante el tratamiento.
  • Aplicador con amortiguador de muelle integrado que absorbe las vibraciones.
  • Sujeción fácil gracias a la silueta ergonómica de la tapa del transmisor.
  • Más de dos millones de descargas (disparos) en su versión original y dos millones adicionales gracias al kit de regeneración del aplicador.
  • Cuatro modos de emisión de ondas: única, continua, ráfagas e intervalos.
  • Programas de tratamiento asignados a partes individuales del cuerpo que facilitan el trabajo con el paciente.
  • Transmisor aplicado a la medicina estética.
  • Pantalla táctil a color de 7 pulgadas.
  • Manejabilidad: el Impactis M+ de Astar pesa siete kilogramos (nueve kilogramos con aplicador y batería).
  • Enciclopedia ilustrada con descripción de la metodología de tratamiento.
  • Programas de tratamiento seleccionados por nombre, campo médico, modo anatómico o por la búsqueda.

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