Si tienes hijos o hijas en edad de empezar a practicar deporte, quizá te hayas planteado la cuestión: ¿conviene que practique varios deportes, o es mejor que se especialice desde ya en uno concreto? En salud+deporte hemos trasladado esta duda a psicólogas, médicos del deporte y traumatólogos y todos coinciden: tanto desde el punto de vista físico como psicológico es preferible que los niños y niñas en edades tempranas practiquen varios deportes. Es también lo que dicen las investigaciones científicas. Te lo vamos a explicar en este artículo.

Un niño no es nunca un profesional, ni un profesional en potencia. No es Messi ni Garbiñe Muguruza: son críos que están formándose, adquiriendo movimientos y asumiendo valores. La psicóloga deportiva Palma Gallego explica que en su consulta recibía cada vez más padres preocupados porque percibían que sus hijos no se esforzaban lo suficiente sobre un terreno de juego. Esto es un problema.

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Además, la constante presencia mediática de algunos deportes en detrimento de otros puede empujar al niño a decantarse únicamente por una disciplina deportiva. Como cuenta con algo de ironía el traumatólogo Sergio Tejero, hay muchas familias que desde los siete u ocho años les dirigen sólo hacia al fútbol: “¡Venga, a darle con la izquierda, que es lo caro!”, ironiza. Algunos ejercen presión para que el niño o niña sea el mejor en su deporte y eso es un grave error. Como explica la psicóloga deportiva Rosana Llanes, los grandes fenómenos a edades tempranas no suele llegar a profesionales en la edad adulta. Ella sabe algo de esto: fue psicóloga en la escuela de fútbol de Mareo.

Variedad, progresividad y transferencias

Todos los expertos consultados apuestan por el multideporte. ¿Cuáles son sus motivos? Hay una serie de conceptos teóricos que avalan esta apuesta, y unos riesgos que se evitan si no se fía todo a un solo deporte. Álvaro Rodríguez, entrenador personal y divulgador al frente de unkilometromas, nos explica tres conceptos esenciales de la teoría del entrenamiento que resumen por qué es preferible que los niños practiquen varios deportes:

Variedad y multilateralidad. En edad de infancia es conveniente generar un abanico muy variado de habilidades motrices básicas, que son, en palabras de Rodríguez, los “fundamentos para desarrollar en el futuro habilidades motrices específicas de un deporte”. Se trata de abrir posibilidades deportivas, entornos, contextos, y habilidades motrices. Como resume la psicóloga Palma Gallego, “el hecho de que el niño desarrolle habilidades en varios deportes le permite extrapolarlas a otro”.

Progresividad. Es importante para evitar lesiones y no quemar etapas sin haber aprovechado cada una de ellas. “Si te saltas cuatro escalones porque quieres resultados, estás desaprovechando la progresividad”. Existen, además, las fases sensibles y los periodos críticos. El niño pasa por diversas fases en su desarrollo psicoevolutivo, y según cada fase, un mismo estímulo puede generar respuestas orgánicas muy diferentes. Si se apuesta por un deporte se ejercitan unos grupos musculares concretos y se practican unos ejercicios determinados que obvian esta cuestión.

Transferencias positivas, negativas y efectos del entrenamiento cruzado. El entrenamiento cruzado permite aprovechar un estímulo de un deporte para la práctica de otro. Por ejemplo, para un nadador es útil practicar también remo, porque trabaja el tren superior con el añadido de que lo hace al aire libre y en un entorno compartido.

Los riesgos de la especialización temprana en el deporte

Esto, desde el punto de vista de la teoría del deporte. Pero en un trabajo de 1996, Domingo Blázquez ya identificaba cuatro elementos de riesgo en la especialización temprana: físicos, psicológicos, motrices y deportivos. El texto tenía un título muy claro: “La edad de iniciación: vísteme despacio que tengo prisa”. Nuestros especialistas dan una serie de motivos para rechazar la especialización que pueden encuadrarse, efectivamente, en cada uno de estos grupos.

Deportes como el fútbol o el tenis, y otros muchos, son asimétricos desde el punto de vista del desarrollo físico

El multideporte genera patrones de movimiento muy variables. De esta forma, si los niños se dedican en el futuro a un deporte y progresan incluso profesionalmente, les será beneficioso haber adquirido diferentes patrones motrices y plasticidad, explica Sergio Tejero.

En cambio, la especialización puede provocar desequilibrios. Como resume el propio Tejero, deportes como el fútbol o el tenis (y otros tantos) son asimétricos: “Si pones al niño o niña a hacer sólo a un deporte, físicamente el organismo se va formando asimétricamente”. Salvador Castillo, médico del deporte, explica que ese desequilibrio se puede compensar entrenando bien y practicando otros deportes.

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Lesiones derivadas de la especialización temprana

Esto tiene una consecuencia: más lesiones. Sergio Tejero, traumatólogo, asegura que ve muchas lesiones provocadas por la especialización temprana. Hay estudios (como éste o éste otro) que demuestran que hay ciertas lesiones en las que la especialización temprana es un factor desencadenante. Es el caso, por ejemplo, de la rotura de ligamento cruzado (estudio al respecto). Poner a los niños que pesan 30 kilos a jugar al fútbol en campos y con balones similares a los que utilizan los adultos no parece una buena idea.

Rosana Llanes, psicóloga deportiva, recuerda que la alternativa entre especialización y multideporte es una cuestión recurrente en la ciencia deportiva. En algunos deportes, y a ciertos niveles, incluso se prohibía a los niños practicar otros deportes por miedo a lesiones o a trabajar grupos musculares diversos. “A nivel psicológico el planteamiento es que es mejor realizar varios deportes”, responde rotunda. “No puedes poner a un niño de cuatro años a hacer un determinado deporte y que no haga otra cosa. No deberías”. “Centrarte en un deporte lo convierte en un individuo muy profesionalizado desde el punto de vista psicológico y también físico desde pequeño”, explica.

“Ser capaz de defenderse en varias modalidades aumenta la confianza del niño”, explica la psicóloga deportiva

Palma Gallego, también psicóloga, añade otro argumento: “Ser capaz de defenderse en varias modalidades aumenta la confianza del niño”. A estas edades, lo que se debe buscar es que el niño juegue, disfrute y evite estar inactivo. Por eso, Gallego cree que no hay tanto problema desde el punto de vista psicológico si practica un solo deporte para disfrutar y jugar; “pero si es para que el niño se especialice y querer que llegue a algo a toda costa, se pierde la esencia”.

El burn out en niños deportistas

Esto se relaciona con un concepto esencial: el burn out. O el abandono de la práctica deportiva. “Un niño que practique un deporte especializándose tan pequeño normalmente se quemará antes. Son perfiles de niños que abandonan, se aburren, a los que les falta motivación…”. Si apuestan todo a un deporte, no alcanzar metas planteadas en términos competitivos puede generar frustración y abandono de la práctica.

A edades tempranas es imposible conocer qué deporte se adecua mejor a las aptitudes de cada niño o niña. Por eso, los expertos coinciden en que lo ideal es que los niños y niñas practiquen todos los deportes que puedan, siempre que les gusten, probando y cultivando de forma natural sus aptitudes innatas.

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Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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