Una situación de altas temperaturas y humedad combinada con una actividad física de alta intensidad o de larga duración, y unos determinados factores de riesgo individuales, puede desembocar en un trastorno de grave riesgo para la salud: el golpe de calor en el deporte, considerada como la segunda causa de muerte en deportistas, detrás de las lesiones medulares o cerebrales.

Es importante entender sus causas fisiológicas para aprender a identificarlo y prevenirlo. El golpe de calor es un síndrome de fracaso multiorgánico (afecta a los órganos internos) que es consecuencia de una elevación de la temperatura corporal por encima de 40 grados centígrados y un fallo en los mecanismos termorreguladores -los encargados de control de la temperatura corporal- ante una sobrecarga térmica de origen exógeno (exterior) o endógeno (interior del cuerpo).

La temperatura central del cuerpo humano se mantiene cerca de los 37 grados centígrados, con oscilaciones alrededor de esa temperatura que entran dentro de la normalidad. Siguiendo un ritmo circadiano, la temperatura central del cuerpo es más baja a primera hora de la mañana y alcanza su máximo pasado mediodía, hasta las seis de la tarde.

Esta temperatura está regulada rigurosamente por el sistema nervioso central. Existe un centro termorregulador, situado en el cerebro, que equilibra los procesos de generación y disipación del calor corporal a través de distintos mecanismos: aumentando o reduciendo la producción de calor, a través de reacciones metabólicas y de la actividad del sistema muscular; o gestionando los mecanismos de disipación o conservación del calor.

Si existe un exceso de temperatura corporal, se produce un incremento de la frecuencia respiratoria al tiempo que los vasos sanguíneos de la piel se dilatan, de modo que se pueda perder más calor con la respiración, con el aumento de la circulación en la piel y por el incremento de la sudación. Así, la sangre oxigenada que llega a los tejidos y órganos internos se reduce.

En situaciones extremas, comienza a producirse la muerte de células; en la piel se detiene la sudoración por lesión de las glándulas de sudor. Y, por último, se produce un fallo en los órganos internos que puede ser fatal.

¿ En qué situaciones se puede producir un golpe de calor en el deporte?

Existen dos tipos de golpe de calor: El golpe de calor pasivo, que se da en niños o ancianos sometidos a altas temperatura ambientales, y el golpe de calor activo, que se da en personas jóvenes y/o deportista, agricultores, trabajadores de la construcción, etcétera, en los que se produce importante deshidratación.

Existe una serie de factores de riesgo que abonan el terreno para que se produzca un golpe de calor en el deporte:

Mala condición física: Las personas mejor preparados físicamente y con una buena condición aeróbica suelen tener más resistencia a la hora de hacer deporte en entornos calurosos. En contraposición los deportistas con una forma física inadecuada son más propensos a sufrir estas complicaciones.

Composición corporal (mucha grasa corporal): Los deportistas con exceso de peso son más proclives al golpe de calor. La grasa es una carga extra.

Deshidratación: El calor, como hemos visto, incrementa la sudoración y puede conducir a cuadros de deshidratación.

Afecciones médicas (cuadro febril)

Historial de golpe de calor

Toma de medicamentos (estimulantes, psicofármacos)

Falta de sueño

Falta de conocimientos sobre el golpe de calor por esfuerzo

La falta de aclimatación al calor

Un factor clave en un golpe de calor es la falta de aclimatación. Es importante la aclimatación a las condiciones de temperatura y humedad en las que va a desarrollarse el ejercicio físico. En este proceso, que puede durar alrededor de una semana, el deportista acostumbra al corazón a que bombee más sangre con una menor frecuencia cardiaca. Los deportistas aclimatados a situaciones ambientales calurosas comienzan a sudar antes, con mayor profundidad, y con mayor extensión en el cuerpo para evitar su sobrecalentamiento.

 

¿ Cuales son los síntomas de un golpe de calor?

Es importantes conocer los síntomas iniciales que provocan un golpe de calor en el deporte para poder identificarlos y actuar en consecuencia. La desorientación y la fatiga intensa son señales de alerta. Otros claros síntomas a tener en cuenta son:

  • Piel caliente y seca, como consecuencia del cese de la sudoración
  • Temperatura corporal mayor a 41 grados centígrados
  • Alteración de la conciencia, delirio y alucinaciones
  • Confusión, ansiedad, dolor de cabeza, nauseas, vómitos, deshidratación, diarreas, hipotensión, taquicardia, etcétera.

Los bebés y niños pequeños, los adultos mayores de 65 años y los enfermos crónicos que sufren cardiópatas, diabéticos, hipertensos y obesos representan la mayor parte de la población de riesgo, si bien en el caso de golpes de calor activos, toda la población puede verse afectada.

¿Cómo se puede prevenir un golpe de calor?

Las recomendaciones para evitar golpes de calor en el deporte están relacionadas en la mayor parte de las ocasiones con aplicar el sentido común a la actividad física y las condiciones ambientales en las que se esté desarrollando esa actividad. En términos generales, son:

  • Permanecer en lugares frascos y aislados.
  • No realizar esfuerzos ni ejercicio físico en horas de más calor.
  • Si se está en competición, utilizar tejidos que protejan del sol y permitan la transpiración, y gorra.
  • Permanecer muy alerta con la hidratación y la alimentación, refrescarse al máximo en los puntos de avituallamiento, también sobre la piel con agua o esponjas.
  • Dar tiempo al organismo para recuperarse entre actividad y actividad de la agresión que hacer deporte en ambientes muy calurosos.
  • No exponerse al sol entre las 10 y 17 horas
  • Intentar dormir bien
  • Bañarse con frecuencia
  • Evitar aglomeraciones
  • Consumir frutas y verduras
  • Beber abundante agua o bebida con isotónico aunque no tengamos una gran sensación de sed
  • Evitar el alcohol
  • No tomar infusiones calientes o azucaradas
  • Utilizar ropas livianas y holgadas, y elegir colores claros
  • Utilizar sombrero o gorra

Ante la sospecha de que alguien puede estar sufriendo un golpe de calor, hay que trasladarlo de forma inmediata a una zona de sombra e intentar refrescarlo con compresas frías aplicadas en el cuello, ingles, axilas y cabeza. Si está consciente hay que darle líquido no excesivamente frío y, sobre todo, llamar a los servicios sanitarios, pues un plazo de más de dos horas en la atención de este cuadro puede llevar a situaciones de extrema gravedad.

Golpe de calor en el deporte: cuando el cuerpo se dispara a más de 40 grados
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María Ángeles De los Santos

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