El positivo del campeón ciclista Chris Froome por salbutamol, último en la larga lista de positivos por esta sustancia, ha vuelto a poner de actualidad un tema recurrente en la medicina deportiva: los deportistas profesionales sufren más asma que el resto de la población. ¿Por qué? ¿Cómo se explica que campeones en sus disciplinas partan con una desventaja tan grande? Los medicamentos contra el asma, ¿equilibran esa desventaja o suponen una ventaja añadida para el deportista que los toma? Lo abordamos en este artículo.

La muestra de orina tomada a Froome tras la etapa de la Vuelta España del 7 de septiembre de 2017 tenía una concentración de 2.000 nanogramos de salbutamol por mililitro, el doble de lo permitido para uso terapéutico. El ciclista británico se apresuró a explicar que es asmático desde niño. “Uso un inhalador para controlar los síntomas, y siempre dentro de los límites permitidos. Mi asma fue a peor según avanzaba la Vuelta y, aconsejado por mi médico, aumenté la dosis”, dijo en un comunicado, tal y como contamos a fondo en este artículo.

El positivo de Froome: por qué el Ventolín (salbutamol) puede ser dopaje

Froome es asmático y está autorizado para inhalar salbutamol (principio activo del Ventolin) hasta un máximo de 1.600 microgramos en 24 horas, u 800 microgramos cada 12 horas (una inhalación tiene unos 100 microgramos). Su caso no es distinto al de otros deportistas ilustres. Ciclistas como Induráin, Zülle, Rominger o Ullrich dieron positivo en controles antidopaje, pero no fueron sancionados porque alegaron ser asmáticos.

La atleta Paula Radcliffe y el futbolista David Beckham también sufrieron asma, así como la nadadora de sincronizada Gemma Mengual o el nadador David Meca. La incidencia del asma en deportistas de élite ya había salido a la palestra con el caso de Mireia Belmonte, conocido cuando Fancy Bears reveló que la Agencia Mundial Antidopaje le había autorizado para inhalar salbutamol después de varios episodios agudos, en 2009. Mireia ha reconocido ser asmática y alérgica al cloro.

La alta prevalencia del asma entre deportistas de élite

Coincidiendo con estas revelaciones, la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) hizo público que entre los deportistas de élite la incidencia del asma alcanza el 10%, mientras que ronda el 7% para el resto de la población. En deportes de resistencia, como el ciclismo, el atletismo o los deportes de invierno el asma afectaría al 20% de los deportistas.

Además, un estudio dirigido por Kenneth Fitch, investigador de la University of Western Australia, reveló que el 6,1% de los deportistas que participaron en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 (658 deportistas) tenían autorización para inhalar salbutamol. La cuestión es por qué. ¿Qué explica que los deportistas sean más propensos a sufrir asma?

“El entrenamiento muchas veces al aire libre expone al deportista a sustancias irritantes con capacidad de inducir asma, como polen o ácaros, la propia contaminación medioambiental, o el cloro y otras sustancias químicas de las piscinas, y en un momento en que sus pulmones están hiperventilando debido al sobreesfuerzo”, explicaba el doctor Francisco García Río.

“El aumento de deportistas asmáticos y la solicitación del aparato respiratorio en condiciones límite condiciona una mayor aparición de síntomas propios del asma en sujetos de alto rendimiento deportivo”, asegura Franchek Drobnic, médico del deporte y responsable del departamento de Investigación del CAR de Sant Cugat, en este artículo. Es el llamado “asma inducido por el deporte”. Drobnic también refiere el aumento de la ventilación por minuto y la respiración bucal que se origina durante el ejercicio favorecen que los contaminantes de diversa índole que se hallan en el aire respirado alcancen zonas más distales del árbol respiratorio.

En otras palabras, esa hiperventilación que se produce durante el entrenamiento y la competición puede ser desencadenante del asma inducido por el ejercicio. Al respirar a alta frecuencia, perdemos humedad y temperatura de las vías aéreas, irritándolas y haciéndolas más sensibles a elementos externos irritantes.

La delgada línea entre el tratamiento y el dopaje

Sin embargo, hay una fina línea entre cuándo se está tratando el asma y cuándo el tratamiento supone una ventaja competitiva y puede considerarse dopaje. Otro estudio liderado por Kenneth Fitch concluyó que, en conjunto, los atletas olímpicos asmáticos tuvieron mejores resultados que los no asmáticos en los Juegos de Invierno de 2002, 2006 y 2010 y los de Verano de 2004 y 2008 .

Cuando se conoció el positivo de Froome, el doctor Joseba Barron Arniches admitió que había un “abuso” del uso de medicamentos contra el asma a nivel deportivo, que explicaría en parte la mayor prevalencia de asmáticos entre deportistas de alto nivel.

En esas mismas fechas, el experto en fisiología del deporte Jordan Santos-Concejero citaba en su cuenta de Twitter tres estudios que demuestran que el salbutamol, la sustancia que utilizó Froome, mejora el rendimiento. No obstante, estas investigaciones corresponden a casos en los que se emplean dosis mucho más altas que las relativas a un tratamiento terapéutico. Así, el salbutamol:

• Incrementa la potencia máxima anaeróbica en hombres y mujeres, independientemente de su nivel de entrenamiento (estudio 1, estudio 2)
• Es una ayuda ergogénica para ejercicios de alta intensidad en atletas no asmáticos (estudio)

El asunto se ha planteado dentro del equipo noruego para los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang. El dominio de Noruega en estos deportes está en cuestión después de que dos de sus mejores esquiadores (Martin Johnsrud Sundby y Therese Johaug) hayan sido sancionados por medicarse contra el asma sin diagnóstico o finalidad preventiva. El informe de la Federación Noruega de Esquí acredita que la medicación era libremente accesible para todos, y califica su uso como un “dilema ético”.

La AMA determinará si Froome traspasó esa línea, pero ni siquiera las autoridades antidopaje parecen tenerlo muy claro. El salbutamol es la sustancia que más cambios ha sufrido en el código antidopaje en los últimos 40 años: estuvo totalmente prohibida, en 2010 se matizó la prohibición, y hoy el deportista asmático puede utilizar corticoides y broncodilatadores beta agonistas (salbutamol, salmeterol y formoterol) en terapia inhalada y hasta cierto límite.

“Hay medicamentos permitidos (como corticoides inhalados), permitidos pero sujetos a notificación y prohibidos (como corticoides vías oral)”, explica Rocío Gámez, alergóloga de Clínicas Beiman. En el caso de los sujetos a notificación, debe comunicarse junto con la prueba de ejercicio que se necesita una “medicación de rescate”: “Dos pufs 30 minutos antes del ejercicio. Punto. Todo lo que haga de más es sumar algo y ya hablamos de una tendencia al dopaje”.

El positivo de Froome: por qué el Ventolín (salbutamol) puede ser dopaje

Por qué los deportistas de élite sufren más asma que el resto de la población
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Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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