Dentro del esquí de competición, la prueba de Súper G (Súper Gigante) es una de las más espectaculares para el gran público. En poco más de un minuto de pura precisión, velocidad, capacidad de reacción y explosividad, el esquiador tiene que superar un trazado sinuoso marcado por balizas. Lo hace casi a ciegas, sin conocer a fondo el terreno sobre el que va a competir porque no se puede entrenar en la pista. También, consciente de que el más mínimo error supone decir adiós a todas sus opciones.

Conoce bien esta sensación Joan Verdu Sánchez (Andorra, 1995), un joven y prometedor esquiador que se abre hueco entre los grandes del esquí mundial. Olímpico en Socchi en 2014, primer junior en el Campeonato del Mundo Súper Gigante 2016/2017, el andorrano buscará un gran resultado este año en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang (Corea del Sur). Hablamos con él sobre cómo es la preparación física y mental de una modalidad tan específica.

(salud+deporte) ¿Qué beneficios aporta el esquí a los deportistas amateurs?

Es un deporte de plena actividad y muy exigente. Trabajas músculos de una forma en la que no lo harías en el gimnasio, pero también son increíbles las emociones que te da. Es bonito, se practica al aire libre, disfrutas mucho practicándolo… Creo que cada vez más hay que subir a pistas con las familias y deleitarse con este deporte.

¿Cómo es la preparación de un esquiador de élite?

En mi caso, el objetivo es llegar a noviembre en buena forma porque es cuando empieza el circuito de Copa del Mundo. En mayo empezamos con un bloque de tres meses de fuerza y después, de septiembre hasta noviembre, pasamos a una fase de trabajo de mucha explosividad. Nuestro deporte es muy explosivo: son mangas de un minuto y necesitamos estar ese tiempo al trescientos por cien.

Nuestro deporte es muy explosivo: son mangas de un minuto y necesitamos estar ese tiempo al trescientos por cien.

Para lograr tus objetivos, ¿practicas otros deportes?

Sí, sobre todo, mucha bicicleta. Realizamos entrenamientos aeróbicos en bicicleta y corriendo en montaña. Buscamos hacerlos también en verano, para no estar todo el día en el gimnasio, combinándolos con escalada y piscina.

¿Tienes que realizar una preparación muscular específica?

Intentamos tener todo el cuerpo trabajado, pero donde más nos centramos, con tres sesiones específicas a la semana, es en piernas, cuádriceps e isquiotibiales. También, abdominales y lumbares. Hay que tener la parte abdominal bien fuerte y potente para aguantar las presiones que se producen en el descenso, a las velocidades tan altísimas a las que vamos. Sin dejar de lado la parte superior del cuerpo, que también la trabajamos, se podría decir que el objetivo es tener unas buenas piernas.

¿Influye la altitud en el rendimiento de los esquiadores?

Sí, claro. La altura se nota en el rendimiento. En Andorra trabajamos en Ordino-Arcalis, que está a 1.800 metros  de altura, y eso nos va muy bien en invierno para luego estar acostumbrados. A pesar de ello, muchas veces las carreras se realizan en glaciares o estaciones muy elevadas, y se nota muchísimo el cambio de altura. Nos desgasta mucho y cuesta recuperar. Las bajadas que hacemos nos ponen muy al límite porque vamos al cien por cien. Hace unos meses la Copa del Mundo comenzó en Austria, en una estación que está a 3.500 metros de altitud. La bajada es de 1 minuto y 15 segundos y la pista es súper exigente. Este año hemos intentado mejorar todo el trabajo anaeróbico para llegar a situaciones de carrera en las mejores condiciones posibles.

¿Os medís la frecuencia cardiaca al realizar actividad?

Llevamos el pulsómetro para realizar actividades aeróbicas porque los entrenadores prefieren que no estemos mucho tiempo en frecuencias muy altas. Nos movemos entre 120-160 máximo.

¿Y el día de la prueba?

El día de la prueba no llevo pulsómetro, pero te puedo asegurar que estoy a mi 90% seguro. Entre 170-180 pulsaciones al llegar a meta.

Joan Verdu esquiador

¿Cómo se combina esa sensación de estar al límite con la precisión que exige este deporte?

La diferencia de los mejores al puesto treinta es justo ésta. En la primera mitad de carrera hay mucha igualdad. Todo el mundo está fresco física y mentalmente. La gran diferencia está en las partes finales, que es cuando el físico empieza a fallar un poco y cuesta ser preciso… Debes llevar encima cincuenta curvas hechas y ahí es donde se hacen más diferencias en los corredores. Por eso es muy importante el físico. Yo estoy trabajando mucho en esta parte porque nos dimos cuenta de que fallaba en este aspecto. Hacía muy buenas primeras partes pero en la segunda, debido al físico, perdía tiempo. En estos dos últimos años hemos progresado y mis resultados están mejorando.

En pruebas en las que las diferencias de tiempo entre los participantes son tan pequeñas, incluso de centésimas de segundo, ¿en qué instantes se puede ganar o perder una carrera?

La salida es muy importante porque determina la velocidad media de toda la bajada. Si ya empiezas dos o tres kilómetros por hora más lento que tu rival, en un minuto de carrera pierdes muchísimo tiempo. La trabajamos bastante fuera de esquíes, con gomas, ejercicios varios en el gimnasio y en pista también.

De cara a una gran prueba, ¿practicas mucho sobre el propio circuito?

Es complicado. En la pista de la carrera casi nunca podemos entrenar. En los meses de pretemporada nos vamos a Chile y Argentina, en verano, para hacer entrenos de Súper Gigante y Descenso. Está muy bien, pero el día de la carrera te enfrentas a un escenario en el que nunca has entrenado, a no ser que hayas competido en ese lugar en cuestión en años anteriores. Puede que solo hayas hecho un reconocimiento visual una hora antes de lanzarte a jugártelo todo.

El día de la competición, solo  me queda confiar en mí mismo, saber que he hecho un buen trabajo y no ponerme más nervioso de lo que toca.

¿Cuáles son los siguientes retos?

Mi objetivo principal de esta temporada son los Juegos Olímpicos que se disputarán en Corea del Sur, en febrero. Ahí quiero llegar a mi máximo nivel para hacer la mejor representación posible. En mis primeros Juegos era muy joven. Ahora quiero llegar en mi mejor momento.

Joan Verdu Súper Gigante

¿Hay una preparación mental específica para una prueba de este calibre?

Sí. Físicamente, buscamos no llegar cansados a esa fecha. Mentalmente, es muy importante el trabajo en grandes pruebas como ésta. En los Juegos Olímpicos, que sabes que se celebran cada cuatro años, tienes que estar en el momento justo muy relajado para dar  lo mejor de ti. Mentalmente hay un trabajo de preparación que hacemos con el psicólogo. Me va bien una cosa: imagino que cada entrenamiento es la propia competición y, entonces, doy el 100%. La idea es intentar acostumbrarme a los entrenamientos como si fuesen carreras. De este modo, generas una situación tensa y en la carrera no lo estás tanto. Ese día solo me queda confiar en mí mismo, saber que he hecho un buen trabajo y no ponerme más nervioso de lo que toca.

Hablas de competir como se entrena.

Es lo que intentamos. Hay corredores que en entrenamientos van mejor que en carrera o viceversa. Creo que es importante tomarse cada entrenamiento como si fuese una carrera para así estar habituado a las situaciones de tensión de la competición y poder sacar tu máximo esquí.

 

Joan Verdu, esquiador: “Imagino que cada entrenamiento es la propia competición”
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Antonio Alvarez Lovillo

Deportista ocasional y periodista permanente. Apasionado de estas dos temáticas, en todas sus vertientes. Me gusta contar historias y hazañas. Y en el deporte es donde más ocurren. Buscando siempre la noticia y el proporcionar información útil, ya sea en radio, televisión, prensa o digital.

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