El valor del ejercicio durante el embarazo ha sido motivo de controvesia y, antiguamente, se formulaban muchas teorías populares sobre sus riesgos. Las embarazadas eran vistas como enfermas vulnerables a las que se prescribía reposo: mejor, reposo en casa. Las investigaciones científicas de los últimos veinte años, sin embargo, han avalado que el deporte supervisado, en personas no sedentarias antes del embarazo, genera numerosos beneficios para la salud no solo de la embarazada sino también del feto. Tantos, como para que hoy deporte y embarazo sean una combinación imprescindible, siempre bajo la valoración y supervisión del ginecólogo y del profesional de la medicina deportiva.

Durante el embarazo, salvo excepciones y contraindicaciones médicas, la mujer mantiene sus capacidades para realizar actividades físicas supervisadas, no sólo ligeras o moderadas sino incluso de intensidad media-alta, y no exclusivamente en etapas tempranas del periodo de gestación sino hasta alcanzar el término del mismo, como concluye esta investigación de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) de 2014.

Eso sí: Los expertos reseñan que este potencial de la mujer embarazada se da en aquellas personas que, previamente a quedar en cinta, ya practicaban con regularidad ejercicios o entrenamientos vigorosos. La gestación no es el momento más idóneo para empezar a practicar deporte sin supervisión, y más de alto rendimiento, si anteriormente se vivía una vida completamente sedentaria y no se realizaba actividad física alguna. En estos casos, como más adelante explicaremos, la moderación, que no el sedentarismo, resulta ser lo más acertado.

Competir embarazada: investigaciones en deportistas de élite

Caminar, correr, nadar, bailar, hacer bicicleta estática, practicar pilates o yoga, hacer estiramientos… Las actividades supervisadas compatibles con el embarazo son múltiples. Y esta compatibilidad entre deporte y embarazo incluso se extiende a casos de deportistas de alto rendimiento. El investigador Ángel Gutiérrez Sainz, del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada, realizó un estudio para analizar los beneficios y/o perjucios del deporte de alta intensidad para la madre y el feto.

Correr embarazada
María Luisa Baena en una de las pruebas realizadas por el profesor de la UGR Ángel Gutiérrez Sainz, y corriendo en la semana 27 de gestación.

Para su desarrollo, el equipo sometió a exigentes pruebas físicas a la deportista María Luisa Baena, entre las que figuraban correr media maratón y carreras de 10 kilómetros, incluso en el tercer trimestre del embarazo. Los resultados, lejos de resultar negativos para la salud de la madre y el feto, indicaron claros beneficios para ambos.

Gutiérrez Sainz ha defendido que mantener las capacidades de equilibrio, estabilidad, la movilidad y otras habilidades físicas minimiza los riesgos de caída, el principal causante de las lesiones en las gestantes. Y es que, frente a los temores iniciales que pueda sentir cualquier mujer, las mayor parte de las lesiones que se producen en mujeres embarazadas no tienen ninguna relación con el ejercicio.

Mantener las capacidades musculares y físicas minimiza los riesgos de caída, la principal causa de lesiones durante la gestación

Como parte de su compromiso con el deporte femenino, el Comité Olímpico Internacional (COI) convocó recientemente a un grupo de expertos a una reunión en Lausanne y les pidió que elaboraran un análisis complejo al respecto, pues muchas mujeres han competido embarazadas en la historia del olimpismo. Este informe, publicado en la Revista Británica del Deporte y la Medicina, concluyó que el deporte de alto rendimiento no parece dañar ni a la madre ni al feto.

No obstante, los mismos expertos también alertaron de ciertos riesgos potenciales ante situaciones propias del alto rendimiento durante el período de gestación, como los esfuerzos máximos (tareas con elevadas cargas y escasa recuperación), la abundancia de tareas de impacto, y, especialmente, la excesiva temperatura corporal materna generada por el ejercicio de alta intensidad.


Deporte y embarazo: los beneficios generales

Para mujeres habituadas al ejercicio físico pueden encontrar numerosos aspectos positivos para su salud y la del feto en mantener estas actividades durante el embarazo. Quienes realizan ejercicio moderado de forma regular (tres veces o más por semana) pueden conseguir beneficios como:

  • Mejorar el tono muscular y sufrir menos calambres
  • Mejorar el estado de la columna y reducir dolores en esta zona
  • Mejorar la circulación
  • Mejorar la autoestima y la sensación de bienestar
  • Controlar la ansiedad
  • Reducir la fatiga
  • Regular el sistema digestivo

Deporte y embarazo: el ejercicio moderado y supervisado mejora la salud de la embarazada y de su bebé

Numerosos estudios científicos reportan beneficios en diversas patologías relacionadas con el embarazo:

Deporte y diabetes gestacional

Se estima que en torno al 9% de las embarazadas desarrollan diabetes gestacional. Con la práctica de ejercicios agudos o intensos, la reducción del riesgo de contraer esta patología puede llegar a superar el 50% frente a las mujeres que llevan una vida sedentaria, según una investigación del Centro de Estudios Perinatales de la Universidad de Washington (2004).

Son varias las investigaciones realizadas sobre la relación entre deporte y diabetes gestacional. Entre ellas, destaca la elaborada por la Universidad de Alberta (Canada), donde se experimentó con 32 mujeres que sufrían la patología, dividiéndolas en dos grupos: a unas se las trató solo con dieta y a otras, con con dieta y ejercicio. Así, se comprobó cómo la combinación de control de la alimentación y ejercicio físico reduce la necesidad de insulina en mujeres embarazadas que han desarrollado este tipo de diabetes.

Deporte y preeclampsia

Las mujeres embarazadas físicamente activas presentan un 40% de reducción del riesgo de sufrir preeclampsia o toxemia del embarazo, una complicación médica que se asocia a la hipertensión inducida durante el embarazo y a elevados niveles de proteína en la orina (mismo estudio de la Universidad de Washington).

Hace pocas semanas se han publicado los resultados de una nueva investigación sobre deporte y embarazo, de la que se hace eco el portal especializado Fisiología del Ejercicio, que demuestran que mujeres que realizan ejercicio aeróbico de entre 30 y 60 minutos, entre 2 y 7 veces por semana, tuvieron un menor riesgo de sufrir desórdenes hipertensivos, especialmente de hipertensión gestacional. El estudio incluyó a 5075 mujeres. También ha arrojado una incidencia de cesárea un 16% menor en el grupo que realizó actividad física.

Diástasis abdominal.
Fuente: Pinterest.

Deporte y diástasis abdominal en embarazadas

La diástasis abdominal, que consiste en la separación permanente, después del embarazo, de los rectos del abdomen, es otro problema asociado al embarazo de consecuencias no solo estéticas, sino también de salud (pérdida de estabilidad pélvica, dolores de espalda, incontinencia urinaria…). Se estima que más de la mitad de las madres puede sufrirlo.

Las investigaciones han demostrado, una vez más, que el ejercicio físico regular (en este caso, de fortalecimiento abdominal) disminuye de forma drástica el riesgo de diástasis en embarazadas (Universidad de Columbia, 2002). Los beneficios del ejercicio corrector frente a esta patología después de haber dado a luz también han sido demostrados.

Diastasis abdominal

Peso óptimo del bebé (y de su madre)

La relación positiva entre el peso de la madre y del bebé y la práctica de ejercicio físico durante el embarazo es otra de las cuestiones que los científicos han analizado de cerca. Por razones obvias, la madre deportista al final del embarazo habrá ganado menos peso que aquella que no haya realizado deporte alguno y, tras el parto, recuperará su peso medio en menor tiempo.

En contra de lo que popularmente se piensa, los bebés nacidos de madres que hacen deporte o una rutina de ejercicios moderados se acercan más a su peso correcto sin llegar a la macrosomía (desarrollo excesivo) y tienen menos grasa corporal. Un trabajo de la Universidad de Columbia llega incluso a cifrar en 300 gramos el aumento del peso del bebé cuando los ejercicios durante la gestación han sido de carácter intenso.

Beneficios en el parto, postparto y en el bebé

El profesor Gutiérrez Sainz señala como el comportamiento de la madre deja huella en la expresión genética del bebé para toda su vida. Por ello, la práctica deportiva beneficia al futuro hijo con una mejor capacidad intelectual, una mejora de la variabilidad cardiaca del bebé y una menor grasa corporal (que no peso).

Por otra parte, se ha demostrado que los partos de mujeres atletas son más cortos, menos problemáticos, con menor sufrimiento fetal agudo y con menor incidencia de prematuros. A mayor actividad, menores son las cesáreas practicadas y menor el tiempo de hospitalización de la madre. A mejor relación de deporte y embarazo, mejor y pronta recuperación de la mujer.

Las embarazadas no son enfermas

Las embarazadas hasta hace poco tiempo han sido vistas como unas enfermas vulnerables. En 1950, cuenta Claudia Cardona González en el Capítulo 33 Actividad Física en Embarazadas, del libro Actividad Física y Salud, a las embarazadas se les aconsejaba caminar 1 ó 2 kilómetros al día, no hacer deporte y continuar las labores de la casa. En 1985, el Colegio de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) recomendaba ejercicios aeróbicos, aunque advertía de los riesgos de los deportes de alto impacto, como la carrera. Ya en 1994, el ACOG abre sus recomendaciones, siempre y cuando la embarazada esté sana.

El objetivo debe ser beneficiarse de todos los efectos positivos del deporte sin asumir ningún tipo de riesgo innecesario

Aunque la relación positiva de deporte y embarazo está demostrada, las pautas para realizar ejercicio deben ser establecidas bajo la valoración y supervisión del ginecólogo y del profesional de la medicina deportiva, atendiendo a las características de cada mujer, a su historial médico, a sus hábitos de vida previos al embarazo y a cualquier otra particularidad. El objetivo debe ser beneficiarse de todos los efectos positivos del deporte sin asumir ningún tipo de riesgo innecesario.

 

Autora: Ana Amador

 

Bibliografía
Grupo de Investigación y Evaluación Funcional y Fisiológico del Ejercicio CTS262 y Aspectos Avanzados en Atención Clínica a la Mujer CTS515 de la Universidad de Granada
The Effects of an Exercise Program on Diastasis Recti Abdominis in Pregnant Women
The efficacy of moderate-to-vigorous resistance exercise during pregnancy: a randomized controlled trial
Interventions for preventing excessive weight gain during pregnancy.
Resistance exercise decreases the need for insulin in overweight women with gestational diabetes mellitus
The effect of maternal exercise during pregnancy on abnormal fetal growth
Prenatal exercise research
Fitness revolucionario
Maternal Exercise during Pregnancy, Physical Fitness, and Fetal Growth
Fetal responses to maternal strength conditioning exercises in late gestation.
Are transversus abdominis/oblique internal and pelvic floor muscles coactivated during pregnancy and postpartum
Pelvic floor muscle training for prevention and treatment of urinary and faecal incontinence in antenatal and postnatal women.
El ejercicio durante el embarazo reduce ligeramente el peso del recién nacido. El Mundo.
Actividad Física en Embarazadas, Actividad Física y Salud

 

 

El ejercicio físico (con cabeza) mejora la salud de la embarazada y de su bebé
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