Existe una tribu en la Amazonia de Bolivia en la que prácticamente es imposible morir de un infarto. Está conformada por un grupo de cazadores y agricultores de subsistencia que tienen la mejor salud arterial del mundo, según una investigación publicada en la revista británica The Lancet. ¿A qué se debe? ¿Cuáles son los factores que lo hacen posible? ¿Son genéticos o conductuales?

La principal causa de muerte en el mundo es la relacionada con las enfermedades cardiovasculares. Las razones hay que buscarlas no sólo en la alimentación sino también en nuestro modo de vida cada vez más sedentario. Sin embargo, existe una tribu en la cuenca boliviana del Amazonas en la que, en la última década, sólo se ha registrado una muerte por infarto. Son los tsimane (tsimane‘ o chimane). ¿A qué se debe? ¿Qué explica que un chimán de 80 años tenga la misma salud cardiovascular que un occidental de 50?

Una dieta rica en carbohidratos y fibra

Es muy sencillo y, contrariamente a lo que se pueda pensar, no se debe a un factor genético. Los tsimane -que cuentan además con un ritmo cardíaco bajo, al igual que la presión sanguínea y los niveles de colesterol y glucosa en sangre- tienen una dieta rica en carbohidratos y fibra. La fruta, los frutos secos, el maíz o el arroz representan el 72% de lo que consumen, mientras que las pocas proteínas que ingieren, procedentes de la caza y la pesca, representan el 14%.

Otro hábito característico de esta tribu es el ejercicio físico o, mejor dicho, la vida activa. Ellos no practican deporte tal y como lo entendemos en la civilización occidental pero casi el 100% del tiempo que permanecen despiertos están desarrollando una actividad que implica esfuerzo físico como la caza, la pesca y la agricultura. La media diaria dedicada a estas actividades es de entre 6 y 8 horas para los hombres y de entre 4 y 6 horas en el caso de las mujeres.

Éstas son las conclusiones del estudio Coronary atherosclerosis in indigenous South American Tsimane: a cross-sectional cohort study publicado en The Lancet. Vienen avaladas por un trabajo de campo en el que participaron 705 personas, hombres y mujeres, pertenecientes a la etnia tsimane, conformada por unos 6.000 individuos.

El objetivo del trabajo de investigación, que se desarrolló entre julio de 2014 y septiembre de 2015, era “comprender mejor la asociación entre el estilo de vida preindustrial y la baja prevalencia de factores de riesgo de enfermedad arterial coronaria”. Se centró en la incidencia de la aterosclerosis coronaria –calcificación y endurecimiento de las arterias, presente en la mayoría de los infartos cardíacos y los ictus cerebrales- en esta población.

Para ello, los participantes, de entre 40 y 94 años, fueron sometidos a una serie de análisis y pruebas de tomografías computarizadas que concluyeron que 596 (85%) de 705 individuos no tenían ningún síntoma relacionado con el riesgo de padecer problemas cardíacos, 89 (13%) tenían un riesgo mínimo, y 20 (3%) sufrían un riesgo moderado o algo.

El 85% de los individuos no tenían ningún síntoma relacionado con la tendencia a padecer problemas cardiacos

Para individuos mayores de 75 años, la tendencia era similar. 31 (65%) presentaron un bajo riesgo, y solo cuatro (8%) un riesgo de medio a alto, una prevalencia cinco veces menor que las poblaciones industrializadas.De este modo, el índice de calcificación arterial en un tsimane es hasta cinco veces menor en comparación con un occidental de su edad.

Además, la obesidad, la hipertensión y el alto nivel de azúcar en la sangre, así como el consumo habitual de cigarrillos, fueron raros.

El estudio no deja lugar a dudas: “los tsimane, una población de horticultores de la Amazonia boliviana con pocos factores de riesgo de enfermedad arterial coronaria, tienen los niveles más bajos reportados de enfermedad arterial coronaria de cualquier población registrada hasta la fecha”.

Mientras que en Estados Unidos, Europa y gran parte de Asia la mayor parte de las muertes se debe a enfermedades de origen cardiovascular, este pueblo indígena no sufre de estas dolencias, y no lo hace porque su estilo de vida es completamente distinto al nuestro.

Las conclusiones del trabajo de investigación son claras: “estos hallazgos sugieren que la aterosclerosis coronaria se puede evitar en la mayoría de las personas logrando una vida con niveles muy bajos de LDL (colesterol “malo”), presión arterial baja, glucosa baja, índice de masa corporal normal, no fumar y realizar mucha actividad física”.

¿Por qué sabemos que la explicación no es genética?

A la luz de estos resultados cabe pensar que la explicación es genética, es decir, que los tsimane podrían tener una variante genética que explique esta característica de su salud cardiovascular. El estudio desmiente esta posibilidad pues en los últimos años, en los que los tsimane se han acercado más a la cultura occidental y han entablado relaciones comerciales con otras poblaciones, los niveles de colesterol han subido. A principios de este siglo los niveles de colesterol LDL eran de 1,84 milimoles por litro de sangre mientras que ya en 2015 alcanzaban el 2,35. Es pronto para saber si, a medida que estrechen sus lazos con la sociedad occidental, su hasta ahora envidiable salud cardiovascular se verá mermada.

Que la explicación de la increíble salud cardiovascular de este pueblo no sea genética es una buena noticia. Nos confirma que si queremos prevenir enfermedades cardiovasculares sólo tenemos que calzarnos las zapatillas y abandonar la vida sedentaria. Volver a los orígenes.

 

1.- Coronary atherosclerosis in indigenous South American Tsimane: a cross-sectional cohort study. Kaplan H., Thompson RC. The Lancent. Volume 389, No. 10080, p1730–1739, 29 April 2017
Estos indígenas de Bolivia tienen los corazones más sanos del mundo
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