La sensación de libertad en el agua, la vinculación bebé-mamá-papá y la experimentación de sensaciones novedosas en el medio acuático son algunos de los beneficios de la matronatación, la estimulación del bebé en el agua acompañado normalmente por sus progenitores. No sólo una de las mejores terapias de estimulación temprana sino una gran oportunidad para estrechar el lazo de los pequeños con sus padres.

Natación para bebés o matronatación

Cuando se habla de natación para bebés, en realidad se parte de un concepto erróneo, lo más correcto es hablar de “matronatación” o “actividades acuáticas para bebés”, según Cirigliano1 “aquellas que se realizan con el fin de enseñar a los niños a subsistir en el agua ante una caída fortuita”.

Los objetivos que se persiguen son múltiples:

  • El desarrollo psicomotor del bebé
  • Enriquecer sus experiencias sensoriales y motrices
  • Ofrecerle un momento de relación rica, intensa y privilegiada con sus padres y favorecer un principio de socialización

Todos los expertos están de acuerdo en que esta primera toma de contacto del niño con la piscina nada tiene que ver con la natación, la finalidad es que el niño – que hace poco que ha abandonado el útero materno- disfrute del agua, gané confianza y potencie los vínculos afectivos con sus padres, además de beneficiarse de todas las ventajas que reporta el deporte al desarrollo infantil.

Cuándo iniciar al bebé en el agua

Es precisamente en esos primeros meses de vida cuando hay que iniciar al bebé en el agua. Durante nueves meses han flotado en líquido amniótico, aún tienen intacto el “reflejo de inmersión” y, hasta que cumplen el año, tienen mejor adaptación al medio acuático. Sin embargo, hasta alrededor de los cuatro años el cuerpo humano no está preparado para ser autónomo dentro del agua y, por tanto, los niños hasta ese momento no aprenden a nadar.

“La mayoría de la población de bebés de menos de seis meses no acude a la piscina, pero a los recién nacidos, desde que pierden el cordón umbilical, se les realiza el baño corporal completo. El inicio de estas actividades es una cuestión de circunstancias (familiares, medioambientales, infraestructurales, etcétera), que favorecerán la pronta iniciación (sobre los dos meses) y que exigen unas condiciones ambientales estables, seguras y adecuadas al bebé, quien deberá estar en buen estado de salud y correctamente vacunado”, tal y como explica Elena García Márquez en su estudio Iniciación a las actividades acuáticas en edades tempranas2.

García Márquez pone el acento en dos aspectos importantes. Por un lado el hecho de que los niños deben asistir con un adulto (habitualmente lo hacen con su madre o padre), pero no es evidentemente requisito indispensable. Y, por otro, las condiciones ambientales de la piscina, que son clave para la comodidad del bebé: la temperatura del agua será de aproximadamente 32 grados centígrados, el nivel de cloración oscilará entre el 0,5 y el 0,6 por ciento (para evitar problemas pulmonares e infecciones) y los vestuarios –bien climatizados y limpios– deben situarse cerca de la piscina para evitar el enfriamiento de los pequeños.

Efectos y beneficios de la ‘natación para los bebés’ o matronatación

Es evidente que los niños encuentran muy placentera la experiencia en el agua, ya que tienen más movilidad que en el medio terrestre y mayor libertad. Pero además, varios estudios alemanes demostraron ya a finales de la década de los 70 del siglo pasado que el CI (coeficiente intelectual) de estos niños es superior a la media.

Le Camus ofrece en su libro Las prácticas acuáticas del bebé4 un amplio listado de beneficios:

  • El desarrollo psicomotor del bebé, ya que tiene mayores posibilidades de moverse tridimensionalmente.
  • El agua relaja a los niños, facilitándoles conciliar posteriormente el sueño
  • La mejora de la relación entre el bebé y sus padres.

Cirigiliano enumera otros aspectos que mejoran en general la calidad de vida del pequeño como son:

  • Posibles rectificaciones de desviaciones de columna,
  • Desarrollo adecuado de la caja torácica
  • Incremento de la seguridad y confianza en sí mismos
  • Incremento del conocimiento y dominio de su cuerpo

“En definitiva, las actividades acuáticas en edades tempranas tienen beneficios en el terreno orgánico, neuro-perceptivo-motor, emocional y socio afectivo”, concluye García Márquez en su estudio. Son motivos más que suficientes para valorar la matronatación para bebés como una actividad de enorme interés para estos jóvenes deportistas.

Autora: Carmen Gavira

 

Bibliografía
1.- Cirigliano, P.M. (1985). Iniciación acuática para bebés: fundamentos y metodología. Buenos Aires: Paidós.
2.- García Márquez, E. Iniciación a las actividades acuáticas en edades tempranas. EmásF. Revista Digital de Educación Física. Año 1, Num. 6, septiembre-octubre de 2010.
 3.- Manrique B. Investigación sobre estimulación prenatal y postnatal. www.prenatal.net
4.- Le Camus, J. Las prácticas acuáticas del bebé. Barcelona: Paidotribo. 1993.
Los bebés que van a la piscina con sus padres se desarrollan mejor
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