Todos hemos escuchado historias sobre el consumo de anabolizantes por “obsesos” de las cargas y el gimnasio. Su consumo no es general, pero sí está lo suficientemente extendido como para que merezca nuestra atención y que le dediquemos este artículo. Hemos preguntado por los riesgos del consumo de anabolizantes a uno de los mayores especialistas en medicina del deporte y en dopaje, Franchek Drobnic, quien dirige el grupo de investigación del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallés, colabora con los servicios médicos del FC Barcelona y es miembro del comité de exenciones de uso terapéutico de la Agencia Española Antidopaje (AEPSAD).

¿Qué son los anabolizantes?

Antes de nada, conviene aclarar la relación entre los anabolizantes (o esteroides anabólicos androgénicos) y la testosterona, una hormona que nuestro cuerpo sintetiza de forma natural a partir del colesterol. También las mujeres sintetizan esta hormona, aunque en una cantidad muy inferior respecto a los hombres.

El paso de la testosterona por algunos tejidos produce efectos androgénicos muy conocidos. Así, la testosterona es responsable del vello facial y corporal de los hombres, la calvicie androgénica o el crecimiento de la próstata. Pero además, produce efectos anabolizantes, entre los que está el incremento de la masa muscular, estimulando la síntesis de proteínas.

A partir de la testosterona se sintetizan los anabolizantes, compuestos químicos que sirven fundamentalmente para acelerar el crecimiento de los tejidos. Es decir, y para lo que aquí nos interesa: sirven para ganar masa muscular y facilitar el almacenamiento de energía. Los anabolizantes son, por tanto, fármacos derivados de la testosterona que tienen efectos anabólicos (de reparación y construcción muscular) y androgénicos, de modo que “masculinizan” a quien los toma.

El doctor Franchek Drobnic explica que su utilización medicinal es escasa. Hay personas que pueden necesitar pequeñas dosis, generalmente aplicadas mediante cremas. Sin embargo, el experto señala que “el margen terapéutico no es muy amplio, los efectos colaterales aparecen con cierta facilidad en tratamientos de duración larga, y hay idiosincrasias particulares”.

Sin embargo, otra cosa es su uso para la actividad deportiva. “Los anabolizantes sirven para facilitar una recuperación de los tejidos con mayor rapidez. Eso se traslada al deporte facilitando la recuperación de una sesión de trabajo a otra”, explica el experto. La explicación es sencilla: “Si se recupera mejor la fibra y aguanta mejor las sesiones, menos fibras hay que recomponer al día siguiente”. El uso más conocido se da en deportes como el culturismo, porque mejora la masa muscular.

Pero si la utilización es continuada y en dosis orientadas el trabajo, puede servir también para mejorar aspectos específicos del rendimiento, como la potencia de salto, la velocidad o las cualidades de resistencia, ilustra el doctor Drobnic. “Se facilita una mejor adaptación a las cargas de trabajo, pero hay que tener en cuenta que si no trabaja el músculo, el anabolizante no sirve para nada”.

¿Qué efectos secundarios tiene consumir anabolizantes?

El experto anti-dopaje resalta que los fines en su uso deportivo son anti-éticos. “El primer riesgo que tiene un deportista es que va a dar positivo. Lo van a sancionar y posiblemente también sancionen a quien esté alrededor y lo fomente”, advierte. Pero además de las consecuencias legales, el consumo de anabolizantes tiene efectos físicos e incluso psicológicos:

  • Se producen una serie de cambios estéticos, como un mayor hirsutismo (desarrollo de vello excesivo), disposición de grasa más masculina, o el cambio del tono de voz. En los varones se acentúa la tendencia a la alopecia.
  • Se producen alteraciones en los niveles de lípidos en sangre (con un aumento de colesterol).
  • Hay una alteración en la sensibilidad de los capilares para contraerse al frío o dilatarse al calor.
  • Según el doctor, “todo facilita que pueda haber zonas en las que se límite el tránsito de hematíes, de modo que en el músculo se cree una zona de isquemia“, donde el aporte sanguíneo arterial esté disminuido.
  • “El corazón también sufre una cierta hipertrofia, porque se produce un crecimiento de la masa muscular”.
  • “Hay efectos a nivel cardiológico, parece también que aumenta número de glóbulos rojos y algunas personas pueden tener problemas de deshidratación“, completa nuestro experto.
  • Existen riesgos de daño hepático, porque el anabolizante se metaboliza en todos los tejidos, pero sobre todo en el hígado. “El hígado tiene un margen de trabajo, y superado se producen alteraciones. Se han descrito facilidad para tener carcinoma hepático, alteraciones de vías biliares”.

Anabolizantes y agresividad, una relación indemostrada

Sin embargo, el doctor Drobnic es escéptico con la creencia, muy popular durante un tiempo, de que el consumo de anabolizantes aumenta la agresividad. Esta creencia puede tener su origen en un estudio firmado por Eklöf y otros autores, en el ya lejano año de 2003 y titulado La línea telefónica antidopaje, un medio para capturar el abuso de agentes dopantes en la sociedad sueca y una nueva función de servicio en farmacología clínica (puedes consultarlo aquí: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/13680032 ).

En ese estudio, realizado a partir de 4.339 encuestas llevadas a cabo por el Instituto de Salud de Suecia, se describía la prevalencia de efectos psiquiátricos, urogenitales y otros efectos secundarios en personas que habían utilizado productos dopantes. La gran mayoría estaban vinculados a gimnasios y habían consumido anabolizantes. El 19,2% de los 4.339 encuestados refería haber tenido episodios de agresividad, mientras que el 19% refería depresión. Un 15,1% señalaba que le habían producido “preocupación”, y el 9,5% reseñaba “cambios de personalidad”.

Sin embargo, la página oficial estadounidense www.drugabuse.gov señala que “no se conoce hasta qué punto el abuso de los esteroides contribuye a la violencia y a trastornos conductuales”. “Los científicos han tratado de probar la asociación entre los esteroides anabólicos y la agresión administrando dosis altas de esteroides o de placebos por días o semanas a voluntarios humanos y pidiéndoles que informen sobre sus síntomas conductuales. A la fecha, se han realizado cuatro de estos estudios. En tres de ellos, las dosis altas de esteroides produjeron más sentimientos de irritabilidad y agresión que el placebo, aunque los efectos parecieron ser sumamente variables en los diferentes voluntarios. En un estudio, las drogas no tuvieron ese efecto”, indica el gobierno federal de Estados Unidos.

En este estudio de revisión (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2646607/ ) sobre las consecuencias psiquiátricas y médicas a largo plazo del abuso de anabolizantes, fechado en 2008, los autores alertan de “toxicidad cardiovascular irreversible”, efectos ateroescloríticos y cardiomiopatías. También señalan que el abuso de anabolizantes parece asociarse con “un amplio abanico de efectos psiquiátricos prolongados, que incluyen síndromes de dependencia, cambios de humor y desarrollo hacia otras formas de abuso de sustancias. Sin embargo, la prevalencia y la severidad de estos efectos sigue siendo muy desconocida”.

Los riesgos del mercado negro de anabolizantes

Sea como fuere, Drobnic completa su advertencia aludiendo a un riesgo accesorio, pero no menor. Como el uso de anabolizantes requiere prescripción médica, hay quien adquiere en el mercado negro copias con origen en países como China, sin la trazabilidad de los anabolizantes de farmacia, que se venden de estraperlo en gimnasios u otros lugares. “No tienen una seguridad, se hacen en fábricas que hacen productos de baja calidad, pueden contener contaminantes, y también aumentan la posibilidad de hepatopatías”, alerta el experto. Los daños de los anabolizantes no son “reversibles”, porque producen una alteración del tejido.

Drobnic señala que aunque el uso de anabolizantes en competición parece estar en retroceso y es “casi nulo” por la facilidad para identificarlos, sigue habiendo un problema en los gimnasios. A este tráfico suelen estar destinados los anabolizantes incautados en las redadas que se producen cada cierto tiempo, y es el que urge erradicar. “Yo no se lo recomendaría a nadie. Sólo si hay orientación terapéutica”, concluye.

Anabolizantes: así paga el cuerpo la búsqueda artificial de resultados
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Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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