"No soy ejemplo de nada", asegura la deportista andaluza Raquel Domínguez, pero quienes le rodean están de acuerdo en que su energía vital, su actitud y su sonrisa dicen exactamente lo contrario.

Una enfermedad llamada osteopatía idiopática y más de 20 operaciones sufridas a lo largo de su vida derivaron en una artroescapulectomia bilateral, intervención de la que existen pocos casos en el mundo y que consiste en atornillar ambos hombros y placas e ir amputando las escápulas hasta dejarlas residuales, con la consecuente atrofia de toda la musculatura del tren superior.

Sin embargo, sus ganas de salir adelante estaban por encima de cualquier dificultad física, y, con una capacidad de adaptación asombrosa y “el deporte como orientación para la vida”, Domínguez ha sido 13 veces campeona de España de natación adaptada y también campeona del mundo de duatlón.

Ahora centra su carrera deportiva en el triatlón, del que asegura estar “enganchada”. “Hago lo que me sale de dentro”. Esta triatleta entrena, compite en travesías, duatlones y triatlones con el peculiar estilo de natación sin brazos que impone su discapacidad y que ella misma ha perfeccionado de forma impecable tras años de trabajo. “No es que sea importante en mí la resiliencia. Es que esa es la vida”.

Un reportaje de Historias de Luz

 

Clínicas Beiman

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