El control de la frecuencia cardíaca (FC) en la práctica deportiva, o entrenar por pulsaciones, es algo muy habitual. Ello se debe, entre otras cosas, a que su determinación es fácil y no invasiva, lo que ha llevado a una rápida respuesta de la industria que ya ofrece un sinfín de pulsómetros de las más diversas marcas y funcionalidades.

Durante un ejercicio, los músculos involucrados en el esfuerzo incrementan la utilización de energía. Por eso, las fibras musculares necesitan de más oxígeno para poder oxidar los nutrientes. Ese aumento en la necesidad de oxígeno es suplido por un incremento del gasto cardiaco, especialmente, por un aumento de la frecuencia cardíaca, que permite la aportación de mayor cantidad de sangre a los músculos. Es por esto que la medición de la FC se usa para evaluar rutinariamente la respuesta del corazón al ejercicio, o la recuperación del ejercicio, así como también para prescribir las intensidades del ejercicio. La FC máxima se interpreta a menudo como el límite superior durante un aumento en la función cardiovascular.

Frecuencia cardíaca: tres situaciones

Los practicantes de ejercicio físico/deporte se muestran preocupados con frecuencia por diferentes tipos de “comportamiento” de su frecuencia cardíaca durante el ejercio:

  • Tienen valores “superiores a la FC máxima para su edad”.
  • Tienen “frecuencias cardiacas superiores a las de su compañero de entrenamiento”, en idéntica situación de esfuerzo.
  • Creen que su “FC de reposo es un indicador de su nivel de entrenamiento”.

Empecemos por matizar esta última sentencia. La disminución de la frecuencia cardíaca de reposo es una adaptación al entrenamiento de endurance (resistencia aeróbica), fundamentalmente porque disminuye el tono simpático (adrenérgico) y además, somos más eficientes metabólicamente. Pero la FC de reposo también está influenciada genéticamente y hay individuos que tienen una predisposición genética a tener FC de reposo más baja. Es decir, que el que tiene una FC de reposo más baja, no necesariamente es el que está mejor entrenado.

Al igual que ocurre con la FC de reposo, nuestra FC durante el ejercicio va a aumentar menos como resultado de la adaptación al entrenamiento aeróbico. Es decir, que para realizar un esfuerzo de igual intensidad, luego de un periodo de entrenamiento, mi FC aumentará en menor proporción. Mejora tanto el aporte de oxígeno a los tejidos (adaptaciones centrales), como su aprovechamiento por parte de los músculos (adaptaciones periféricas). Dicho de otra forma: Mis músculos aprovechan mejor el oxígeno aportado por mi sistema cardiovascular.

La FC máxima, determinada por la genética

En cuanto a la FC máxima, la mayoría de los autores coinciden en que no sufre ninguna adaptación al entrenamiento. La FC máxima está determinada genéticamente y va disminuyendo con la edad, pero no es igual en todas las personas de una misma edad. Esto genera confusión cuando dos personas de edades similares tienen una FC muy distinta para un mismo esfuerzo, porque quizás no tengan la misma FC máxima. El verdadero indicador del nivel de intensidad de cada uno es el porcentaje sobre la FC máxima real.

Si la FC máxima por la que nos guiamos es un valor teórico, a partir de ecuaciones, esto nos puede llevar a cometer errores. Sirva como ejemplo el artículo publicado por Robergs en 2002, en el cual demuestra que la ecuación de “FC máxima” quizás más famosa, FC máxima = 220-edad, es de autoría desconocida: no sé sabe quién es su autor ni de dónde se obtuvo dicha ecuación. Esta ecuación es utilizada a menudo para calcular zonas de entrenamiento e incluso se usa para el cálculo de la FC de reserva en la ecuación de Karvonnen.

En definitiva, la FC es una variable muy fiable para valorar la intensidad del esfuerzo, pero no siempre se interpreta adecuadamente. Su utilidad depende, entre otras cuestiones, de que el valor de la FC máxima sea real, (se haya obtenido directamente con esfuerzo máximo) y de otras variables como la intensidad del esfuerzo a la cual se alcanza el umbral anaeróbico.

Mitos en torno al entrenamiento con pulsaciones
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Bernardo Viana

Bernardo Viana es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Nacional de La Plata, Argentina en 1993 (homologado en España, en 1999); Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte en Argentina en 1998 (homologdo en España en 2002); y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Córdoba en 2001. Ejerce como Asesor Médico del Deporte del Centro Andaluz de Medicina del Deporte de Córdoba desde diciembre de 2003) y especialista de referencia en Grupo Beiman; profesor del Aula intergeneracional de la Universidad de Córdoba y miembro del Comité Científico de la Revista Andaluza de Medicina del Deporte.

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