La medicina hiperbárica está de moda. En los últimos años estos tratamientos, que hasta hace poco tenían un precio prohibitivo, han alcanzado una relativa popularidad gracias al uso que han hecho de ellos deportistas de élite. Sin embargo, conviene informarse bien de lo que se elige: no es medicina hiperbárica todo lo que se vende como tal. Hemos hablado con uno de los mayores especialistas médicos del país en este tipo de terapia, el doctor Emilio Salas, y con Manuel Soto, socio y gerente de Biox, una empresa dedicada a la implantación y la gestión de sistemas hiperbáricos, para explicarte en qué consiste la medicina hiperbárica.

¿Qué es la medicina hiperbárica?

La medicina hiperbárica es el uso médico del oxígeno puro al 100% en una cámara en la que la presión se eleva muy por encima de lo normal (a más de 1,4 atmósferas absolutas) con el objetivo de que se incremente el aporte de oxígeno a las células del paciente. El oxígeno es capaz de acelerar los mecanismos analgésicos, antiinflamatorios y de cicatrización.

Antes de nada, conviene aclarar el concepto: para hablar de medicina hiperbárica debe aplicarse al paciente oxígeno al 100% y a una presión mayor de 1,4 atmósferas absolutas (ATA). Sin que concurran estas dos condiciones, no es medicina hiperbárica sino otra cosa.

La importancia de la presión y de la concentración de oxígeno

“Se están utilizando en nuestro país cámaras de baja presión que no llegan al 1,4 o al oxígeno al 100% y eso es un engaño, una estafa y una falta de criterio médico. Son cámaras de baja presión, eso no es medicina hiperbárica”, denuncia el doctor Emilio Salas, que fue jefe de servicio del Hospital de San Carlos de San Fernando (Cádiz) y ahora es secretario de la asociación española de medicina hiperbárica y subacuática, que organizará próximamente el segundo congreso nacional en la materia.

¿Por qué es necesario que concurran ambas circunstancias, oxígeno puro y presión? Como hemos dicho, el oxígeno al 100% acelera los mecanismos analgésicos, antiinflamatorios y de cicatrización en los pacientes. Estos procesos no empiezan a actuar hasta que no disponen de oxígeno suficiente. Como explica el doctor, en los procesos analgésicos el oxígeno actúa como liberador de hormonas como la endorfina y la serotonina. El oxígeno actúa como vasoconstrictor en un proceso antiinflamatorio, de modo que un mayor aporte de oxígeno reducirá la inflamación. Por último, saturar de oxígeno también acelerará la cicatrización.

La necesidad de que se aplique este oxígeno a una presión mínima de 1,4 ATA la explica el doctor Salas con una fórmula: “El efecto biofísico es el resultado de multiplicar concentración por presión”. En otras palabras, las propiedades terapéuticas se consiguen a partir de un mínimo, y para obtener esa cantidad debe proporcionarse una concentración determinada a una presión mínima.

Manuel Soto, gerente de Biox, explica que la aplicación combinada de un oxígeno con alta concentración a mucha presión produce un efecto de dilución en los fluidos. “La hemoglobina está saturada casi al 100% de oxígeno, y al comprimir se diluye en nuestro plasma sanguíneo. Ya no solo la hemoglobina transporta el oxígeno, sino también el plasma”.

¿Cómo funciona una cámara hiperbárica?

La cámara hiperbárica es un habitáculo preparado para suministrar el oxígeno a alta presión. Esto permite aumentar de forma notable el aporte de oxígeno a las células, con los efectos que ya hemos comentado. Esto es, precisamente, lo que no ocurre con unos sucedáneos de cámaras hiperbáricas, cámaras de plástico que rondan los 70 kilos y no alcanzan la presión mínima que fijan sociedades médicas internacionales.

Las cámaras pueden ser individuales, que pesan en torno a una tonelada, o multiplaza, con capacidad para hasta ocho pacientes y de hasta siete toneladas. Las cámaras multiplaza presurizan a todos sus ocupantes, sentados o en camilla, a la misma presión y tienen la ventaja añadida de que permiten el acompañamiento por personal sanitario.

En cambio, las monoplaza, más pequeñas (en torno a unos dos metros de profundidad y uno de anchura) permiten individualizar el tratamiento y aplicar el oxígeno 100% en todo el habitáculo, y no necesariamente a través de una máscara, como en las multiplaza.

La duración de cada sesión oscila entre una hora y hora y media bajo la presión prescrita por el médico, y la sensación y los requerimientos prácticos son parecidos a los del buceo, con la consiguiente compensación para evitar daños en los tímpanos.

Este proceso requiere el manejo de personal especializado, con título habilitante expedido en Andalucía por la Consejería de Educación y Ciencia, según explica Soto.

Medicina hiperbárica en Oxymedic, en La Línea (Cádiz).
Medicina hiperbárica en Oxymedic, en La Línea (Cádiz).

Medicina hiperbárica y medicina deportiva

Ya hemos comentado que la medicina hiperbárica u oxigenoterapia hiperbárica (OHB) tiene efectos antiinflamatorios, analgésicos y cicatrizantes. Esto le otorga un amplio rango de aplicaciones en combinación con otras medidas de intervención.

“La inflamación, el dolor y la infección pueden controlarse mejor utilizando la OHB de manera coadyuvante con el resto de medidas terapéuticas, como la cirugía, los medicamentos, la rehabilitación y la fisioterapia“, explica el doctor Emilio Salas, que incide en que la OHB debe integrarse en una visión multidisciplinar del proceso de recuperación.

En medicina del deporte el uso de la medicina hiperbárica puede ser asistencial, después de una lesión o cirugía reparadora con el fin de acortar los plazos. También puede utilizarse para acelerar la recuperación después de un esfuerzo muy intenso, como una maratón. “Se ha comprobado que con la utilización del OHB acelera el proceso de recuperación y permite evitar posibles complicaciones en la evolución de cirugías o fracturas”, comenta el doctor. De ahí que grupos especializados en medicina deportiva como Clínicas Beiman hayan incorporado cámaras hiperbáricas a su equipamiento.

La revitalización celular que ofrece el oxígeno es por tanto muy positiva para la regeneración de tejidos y, por tanto, para tratar lesiones. A su vez, favorece la producción de un mayor número de glóbulos rojos, reestablece el ácido láctico, y mejora la circulación sanguínea y el fondo físico.

El listado de posibles aplicaciones de la medicina hiperbárica es muy extenso, desde las quemaduras al Párkinson o el autismo. Según los expertos y sociedades científicas las principales indicaciones de la OHB son las siguientes:

Procesos Infecciosos
– Infecciones bacterianas anaerobias o mixtas
– Infecciones necrotizantes de tejidos blandos
– Gangrena gaseosa
– Absceso intracraneal

Problemas vasculares
– Lesiones  de pie diabético
– Necrosis de la cabeza femoral
– Oclusión de la arteria central de la retina
– Síndrome de Hipoacusia Súbita
– Isquemias traumáticas agudas
– Embolismo gaseoso
– Insuficiencias arteriales

Secuelas de Radioterapia
– Tratamiento de las secuelas de la radioterapia en diversos tejidos
– Hipoacusias secundarias a radioterapia.

Lesiones osteoarticulares complejas
– Fracturas abiertas con daños por aplastamiento.
– Reimplantación de miembros
– Osteomielitis refractaria
– Osteonecrosis
– Síndrome compartimental por aplastamiento

Patologías Dermatológicas
– Quemaduras de 2º Grado y más del 20% del cuerpo
– Heridas de difícil cicatrización
– Injertos y colgajos en riesgo

Otras Patologías:
– Fibromialgia y Sindrome de Fatiga Crónica
– Migrañas
– Enfermedad por descompresión (Accidentes de buceo)
– Anemia Severa
– Intoxicación por monóxido de carbono

Las únicas contraindicaciones (no absolutas) para la medicina hiperbárica son  el neumotórax no tratado, la toracotomía, infecciones agudas de vías altas, las dispepsias flatulentas, claustrofobia, trastornos convulsivos y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. No son contraindicaciones absolutas y pueden ser temporales mientras la patología aguda se soluciona o requerir ciertas precauciones en la aplicación del tratamiento.

El desarrollo de esta tecnología ha estado durante mucho tiempo vinculado a la industria militar, de ahí que muchos de sus mejores especialistas hayan desarrollado su carrera en hospitales castrenses. De ahí pasó al deporte de élite, y por último, al ámbito civil. Sigue siendo una tecnología cara, que exige de una instalación rigurosa, personal cualificado y medidas de seguridad, pero cada vez goza de una mayor accesibilidad por parte de la población en general.

La medicina hiperbárica es un campo con enormes posibilidades, comentan los dos expertos. Eso sí, es necesario cerciorarse de que lo que se aplica es realmente medicina hiperbárica, y de que el personal está especializado y tiene la titulación necesaria para manejar estas herramientas.

Medicina hiperbárica: cómo la terapia con oxígeno puede ayudar a tu recuperación
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Néstor Cenizo

Periodista. Trabajó en las secciones de Política y Deportes de El País, y, desde hace tres años, forma parte del equipo de eldiario.es.

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1 comentario

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  • Estimado Nestor, agradecerte el esfuerzo de resumir una conversación extensa en un articulo menos extenso, así como tambien agradecerte hayas reflejado el mensaje de mi exposición con una verisimilitud que no siempre es fácil y dice mucho de tu profesionalidad.
    A la espera de hacerlo personalmente recibe un cordial saludo.
    Dr. Emilio Salas Pardo de D.

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